La danza de los negritos: orgullo y tradición de los huanuqueños

La reciente presentación de una comparsa de negritos huanuqueños en Lima, ha puesto de relieve el valor artístico y cultural de esta ancestral danza, declarada Patrimonio Cultural de la Nación. Y es que más allá de sus pintorescos personajes y coloridos atuendos, los negritos encarnan el fervor religioso, la creatividad popular y la identidad de todo un pueblo.

La iniciativa del alcalde provincial Antonio Jara de promover este importante legado huanuqueño ha sido muy acertada y va más allá de nuestras fronteras, permitiendo que propios y extraños disfruten de la cultura y fiesta navideña más grande mundo. Por supuesto, también, del talento de nuestros danzantes y la cadencia de sus tambores. Como bien señaló la prensa capitalina, los negritos cautivaron al respetable limeño con su despliegue artístico, siendo esta una valiosa oportunidad para revalorar y difundir nuestras raíces.  

Y es que diciembre es, por excelencia, inicia el mes de los Negritos de Huánuco. Pocos espectáculos se comparan la magia que se respira cuando, tras la medianoche del 24, cuando las coloridas comparsas inundan el centro histórico al son de las bandas de música, rindiendo honor al Niño Dios. Una festividad que se extiende por casi un mes con decenas de cuadrillas recorriendo las principales arterias, colectivos y barrios, compartiendo su arte a propios y visitantes.

Porque los negritos son, ante todo, una celebración comunitaria donde se reúnen familias enteras para disfrutar de esta danza que nos identifica. Una tradición viva que perdura gracias al esfuerzo de centenares de hombres, mujeres y niños que, orgullosos de sus raíces, mantienen encendida la llama de la denominada “negreada”. 

Y nuestro deber es corresponderles difundiendo y preservando este legado que constituye parte fundamental del acervo cultural de los huanuqueños. 

Que este mes, las diversas cofradías de negritos sigan alegrando los corazones de propios y extraños. Y que su danza continúe cautivando al mundo con la pasión que solo los huanuqueños sabemos imprimirle. ¡Larga vida a los Negritos de Huánuco!