Ocupantes del Club Central destruyen infraestructura ante inminente desalojo
La situación en torno al Club Central de Huánuco ha alcanzado un nuevo y alarmante nivel de gravedad. Según informaciones recientes, los ocupantes precarios del inmueble están llevando a cabo actos de vandalismo y destrucción deliberada de la propiedad, desmantelando techos y causando daños irreparables a la infraestructura, especialmente en el salón de fiestas.
Esta acción deplorable se produce en un contexto de resistencia ilegal frente a una orden judicial de desalojo inmediato, que busca restituir el terreno a su legítimo propietario, la Gran Unidad Escolar Leoncio Prado.
Los hechos recientes son solo el último capítulo de una serie de actos temerarios y violentos perpetrados por los ocupantes. Recordemos que en intentos previos de desalojo, estos individuos recurrieron a tácticas extremas como contratar matones para evitar el desalojo, incendiar partes del edificio, soltar enjambres de abejas y hasta realizar disparos para evitar el cumplimiento de la ley.
Es inconcebible que en un estado de derecho, un grupo de personas se atrincheren y destruyan una propiedad que legalmente no les pertenece. Estos actos no solo constituyen un desafío flagrante a la autoridad judicial, sino que también representan un ataque directo al patrimonio de todos los huanuqueños.
Urge que las autoridades competentes, incluyendo la Fiscalía y la Policía Nacional, tomen cartas en el asunto de manera inmediata y contundente. No se puede permitir que la impunidad y la anarquía se impongan sobre el estado de derecho. Es imperativo que se proceda con el desalojo de manera firme y se sancione a los responsables de estos actos vandálicos con todo el peso de la ley.
¿Acto de rebeldía?
La destrucción deliberada de la infraestructura no solo podría entenderse como un acto de rebeldía, sino también como un intento desesperado por sabotear los planes futuros para el uso de este espacio en beneficio de la comunidad educativa y cultural de Huánuco.
Independientemente de cuál sea la motivación de estos personajes, como sociedad, debemos alzar nuestra voz de protesta contra estas acciones ilegales y exigir que se respete la decisión judicial. El futuro Centro Cultural de Huánuco, proyectado para este espacio, representa una oportunidad invaluable para el desarrollo educativo y cultural de nuestra región, y no podemos permitir que sea saboteado por intereses particulares y acciones delictivas.
Dato:
Es hora de que la justicia actúe con celeridad y firmeza. Los huanuqueños merecemos que se respete la ley y que este espacio sea finalmente utilizado para el propósito noble para el que ha sido destinado. La destrucción del Club Central no solo es un ataque a un edificio, sino a las aspiraciones y el futuro de toda una comunidad.




