La administración pública y los nuevos modelos de relación con la ciudadanía

César Augusto Kanashiro Castañeda

La Administración pública debe redefinir su misión para dar respuesta a unas demandas sociales que van por delante en la próxima década. Tendrá que ponerse al servicio de la sociedad, y no estar la sociedad a su servicio. Deberá centrarse en lo básico, servicios que garanticen derechos y que difícilmente el mercado pueda ofrecer. Deberá proporcionar estabilidad, seguridad y continuidad en situaciones de incertidumbre. Tendrá que reconvertir el músculo actual en más inteligencia. Deberá ser sostenible y facilitar el desarrollo económico y social. Habrá de ir por delante e incorporar una serie de atributos como proactividad, flexibilidad, inteligencia, humildad, amabilidad, responsabilidad, sostenibilidad, sencillez, diversidad o accesibilidad.

Se tiene que trabajar por un nuevo modelo de relación, que se adapte a esta nueva sociedad, que utilice su lenguaje, sus herramientas tecnológicas, que facilite la vida a las personas que tienen que dirigirse a la administración.

En este sentido, las entidades locales se encuentran en primera línea con la ciudadanía, y por lo tanto deben incorporarse mucho más rápido a esta nueva realidad. El papel que juegan es muy importante, disponer de ciertos lazos de confianza por su cercanía es un valor, por otro lado, habitualmente, existe falta de capacitación y de los recursos necesarios para poder hacerlo.

Las Entidades Locales necesitan un nuevo enfoque, una nueva forma de hacer y entender los problemas, cada vez más complejos, a los que se enfrentan, un nuevo paradigma en el que los procesos de modernización y cambios caracterizan los grandes retos organizativos actuales.

Esta incorporación a la Sociedad de la Información dependerá en gran medida de la evolución de otros sectores relacionados con el ente local: su estructura organizativa, el impulso de sus líderes, y sobre todo la motivación de sus personas. El cambio siempre es cuestión de personas, de conocimiento tácito y de la importancia del aprendizaje entre pares.

No hay duda qué la visión estratégica y su agilidad para adaptarse a los cambios, la modernización de las administraciones y la innovación pública, desde el talento y la creatividad de las personas del sector público, son las verdaderas palancas de la Transformación Digital.

El talento es el motor del cambio de las organizaciones, tiene que ver con lo interno, con la motivación, y está directamente relacionado con la parte emocional, esa parte intangible que genera valor.

Para poder llevar a cabo un plan de transformación, hay que poner el foco en las personas de la organización, invertir en ellas, el cambio nunca será posible sin su complicidad e implicación. Se debe fomentar el desarrollo personal de aquellos que quieren cambiar, e incentivar que aumente este querer.

Se necesitan personas comprometidas, que crean en el proyecto, que se sientan partícipes, va a ser muy importante trabajar la identidad corporativa, la comunicación y la creación de espacios que faciliten el diálogo creativo.

Es necesario transformarse en una organización vitalista, positiva y motivadora, con pasión, vocación y cultura de la generosidad, en continuo movimiento, abierta, capaz de vivir en fase beta, valiente y capaz de asumir riesgos.

Con una perspectiva más humana y democrática del uso de las TIC es imprescindible. Más humana desde el punto de vista que hemos comentado antes: utilizando el lenguaje y la tecnología de la “vida cotidiana”, es decir, aquél que usamos en nuestra vida diaria. Conseguir que los trámites sean fáciles o ir mucho más allá, que las opciones nos vengan preconfiguradas de oficio, solo preparadas para aceptarlo o pedir su revisión. Y más democrática, porque además de transparente, llegue a todos.

Para poder llevar a cabo todo esto va a ser necesario un liderazgo natural, fuerte, colaborativo, que sea capaz de transmitir estos valores. Necesitamos un nuevo vocabulario para encontrar el sentido a las cosas y la fuerza necesaria para llevar adelante los intra- emprendimientos necesarios para conseguir avanzar. Que se hable de “Gestor de Felicidad” en vez de jefe, que se hable de proyectos y no de trabajo, que se hable de creatividad en vez de repetición, en definitiva, nuevos conceptos para poder dar respuesta a las nuevas demandas de la ciudadanía.

La solución pasa por tratar el problema desde un enfoque sistémico y no individualizado y para ello se necesitan equipos multidisciplinares en el que se incluyan además de tecnólogos y especialistas en la materia, personas que puedan analizar la realidad social.