El primer ministro de Israel, Benjamin Netanyahu, afirmó que su país continuará “atacando sin piedad” a Hezbolá en todo Líbano, incluida Beirut. Estas declaraciones fueron realizadas un día después del ataque más letal perpetrado por el grupo islamista, que bombardeó una base en Binyamina, al norte de Israel, causando la muerte de cuatro soldados.
Los enfrentamientos entre Israel y Hezbolá, aliado de Hamás, se han intensificado desde septiembre, cuando Israel lanzó una ofensiva terrestre en Líbano. Hezbolá ha reivindicado ataques contra bases israelíes, mientras que Israel interceptó proyectiles desde Líbano y Siria.
Netanyahu justificó las acciones militares diciendo que buscan proteger a los desplazados israelíes afectados por los ataques desde el norte. Desde el inicio de las operaciones, más de 1,300 personas han muerto en Líbano y alrededor de 700,000 han sido desplazadas, según la ONU. Los bombardeos también han alcanzado regiones cristianas del norte de Líbano, aumentando las tensiones.
Mientras tanto, la ONU y la comunidad internacional condenaron los ataques contra sus fuerzas de paz en el sur de Líbano, y el secretario general António Guterres advirtió que estos podrían constituir “crímenes de guerra”.




