El laboratorio que frenó el desalojo
Ahora Investiga · Capítulo 3
El laboratorio que frenó el desalojo
Muestras de VIH, sarampión y dengue; cadena de frío de vacunas; cuatro pozos a tierra. Por qué la salud de Huánuco no se muda en seis días.
Cuando los funcionarios llegaron a la diligencia del 10 de julio con trajes de bioseguridad, la imagen lo dijo todo: lo que estaba en juego no era una oficina, era un laboratorio de referencia regional. Adentro se almacenan muestras epidemiológicas — VIH, sarampión, dengue — cuyo traslado sin planificación implica riesgo de contaminación biológica. Ese argumento, sostenido en informes técnicos y verificado por la propia Policía, convenció al juez Agurto Moreno de suspender el lanzamiento.
El laboratorio es el nudo técnico de todo el caso. No es un ambiente que se desarma en un fin de semana: exige condiciones de bioseguridad especializadas, equipos con estabilidad eléctrica asegurada — el local tiene cuatro pozos a tierra dedicados —, y protocolos de resguardo para las muestras. A eso se suma la cadena de frío de las vacunas de todo el departamento y el sistema de vigilancia epidemiológica que se coordina desde la sede.
Lo que advirtió la Defensoría
Días antes del lanzamiento, la Defensoría del Pueblo puso el dedo donde dolía: no había información sobre un plan de contingencia para las interrupciones posibles de la cadena de frío, la vigilancia epidemiológica y la preservación de los productos biológicos. El propio director regional, Gustavo Barrera Sulca, admitió que la institución no tiene un local alternativo único disponible, y que una salida de emergencia la obligaría a fragmentarse.
Una mudanza forzada significaría "crear un desgobierno, porque el trabajo sanitario depende de coordinación entre áreas, redes, supervisión, vigilancia y laboratorio".
— Gustavo Barrera Sulca, director regional de Salud
El escenario de contingencia que describió Barrera reparte la Diresa en dos, tres o hasta cuatro locales entre Huánuco, Amarilis y Pillco Marca: la autoridad sanitaria del departamento operando en pedazos, con su laboratorio, sus almacenes y sus equipos de vigilancia separados por kilómetros.
La prórroga tiene condiciones
La suspensión del 10 de julio no fue un indulto: fue una prórroga con responsabilidades. Durante estos meses, la Diresa asume la carga — administrativa, civil y hasta penal — de preparar un plan de contingencia serio, gestionar un local o cerrar el acuerdo de alquiler con la Beneficencia. El plazo final es el 21 de diciembre de 2026. Si esa fecha llega sin contrato firmado ni plan de traslado, el lanzamiento vuelve a la mesa — y esta vez, el argumento del laboratorio ya estará gastado.
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