Hungría protagonizó este lunes otro de los hechos internacionales más relevantes de la jornada luego de confirmarse la derrota de Viktor Orbán , quien reconoció la victoria de Péter Magyar y del partido Tisza en unas elecciones que ponen fin a 16 años de gobierno continuado . El resultado marca un punto de quiebre para la política húngara y también para el equilibrio interno de la Unión Europea . Según Associated Press y otros reportes europeos, Tisza obtuvo una mayoría de dos tercios en el Parlamento, con 138 de los 199 escaños , una cifra que otorga a Magyar amplio margen para impulsar reformas de fondo. Entre sus anuncios figuran medidas contra la corrupción, cambios institucionales y una estrategia para recomponer la relación con Bruselas , deteriorada durante los años de Orbán . Cambio interno y atención en Europa La magnitud del resultado fue leída dentro y fuera de Hungría como un mensaje político contundente. Orbán había sido una de las figuras más visibles del nacionalismo conservador europeo , mientras que Magyar se presentó como una alternativa de centroderecha con discurso anticorrupción y mayor cercanía con la agenda comunitaria. Aunque el triunfo abre expectativas de renovación, el escenario no está exento de dificultades. AP advirtió que el nuevo liderazgo deberá convivir con estructuras estatales todavía ocupadas por funcionarios cercanos al gobierno saliente. Aun así, la elección ya es vista como una señal política de alcance continental, por su posible efecto en la relación de Hungría con la Unión Europea y en el retroceso de un referente clave de la ultraderecha en la región .