HUÁNUCO SÍ ES VIABLE POLÍTICA E HISTÓRICAMENTE

Arlindo Luciano Guillermo

Huánuco no necesita imposturas, discursos flamígeros, “filosofía barata y zapatos de goma”, afectos insinceros ni lisonjas oportunistas. Llorar sobre la leche derramada es resignación infame, acción inmóvil, no querer hacer nada, no superar la situación, negarse a aprovechar oportunidades para la reflexión y la propuesta. Huánuco no va a cambiar por arte de magia. Si Huánuco está como está, qué hacer, cómo levantamos la cerviz y continuamos empujando la rueda de la historia, cuál es el compromiso y la responsabilidad de los ciudadanos. Mirar cómo pasa el agua por debajo del puente es complicidad y complacencia. Es menester practicar la resiliencia personal y social. Quejarse de lo malo que ocurre en Huánuco es perder el tiempo. ¿Hay algo que rescatar todavía? ¿Cómo? ¿Seguimos lamentándonos las 24 horas del día? ¿Vamos a seguir administrando frustraciones históricas y políticas? ¿Cómo salimos colectivamente del hoyo oscuro de la incompetencia? Huánuco tiene ciudadanos honorables, intachables, profesionalmente idóneos, que podrían ejercer liderazgo en medio de las pillerías de la política y la codicia. Las autoridades de hoy -solo les falta cuatro meses y dos años- han sido elegidas por voto popular. Los ciudadanos somos responsables de esa elección democrática, no de la actuación en el poder ni de sus decisiones políticas e institucionales.   

Entre la adversidad y el caos existe la oportunidad y la posibilidad. El jueves 15 de agosto Huánuco cumplió 485 años de fundación española; solo faltan 15 para los 500, fecha memorable. ¿Cómo vamos a llegar al quinto centenario? Quince años están a la vuelta de la esquina. Quiénes vamos a presenciar estas efemérides seremos privilegiados. El 2026 son las elecciones para elegir otra vez alcalde y gobernador regional. En los comicios anteriores, el voto popular eligió a Toño Jara y Antonio Pulgar. Ellos gobiernan la ciudad y la región, son los que diseñan el derrotero histórico, social, cultural y político de Huánuco. La mejor credencial para aspirar a la reelección son gestión exitosa, resultados concretos, fortalecimiento de las instituciones y trasparencia durante el ejercicio del poder. ¿Qué obras “de fierro y cemento” de impacto social han empezado, culminado o inaugurado en Huánuco en los últimos cinco años? ¿Se han adelgazado las brechas sociales en logros de aprendizaje, infraestructura educativa, anemia infantil, desnutrición crónica infantil, mortalidad materno infantil, servicios de agua y desagüe, conectividad e Internet? Si los resultados son positivos, entonces hubo gestión eficaz y digna de elogio y admiración. ¿Quiénes están decididos a participar en las elecciones políticas del 2026? El jueves 15 de agosto el diario PERÚ 21 le dedicó un editorial al aniversario de Arequipa, donde resalta los indicadores económicos, culturales y gastronómicos de desarrollo y oportunidades de inversión privada. ¿Y Huánuco? Solo fue noticia del día, periódico de ayer al día siguiente. Nadie está en contra -eso sería misantropía- de la jarana, el sarao, el festejo popular. No puede ser que los siguientes días todo siga igual. La vida del ciudadano no solo es trabajo, también festividad, recreación, viaje, baile, etc. Eso no debe distraer las preocupaciones primordiales y trascendentales que urgen a Huánuco.

El jueves 15 agosto aparece en el diario Página 3 el encarte Foro Huánuco 2024 Perspectivas de Desarrollo en Tiempos de Crisis, que se desarrolló entre 2 y 3 de mayo, en el marco del trigésimo sexto aniversario de Radio Estudio 5, cuya finalidad es “proponer y debatir diversos ejes temáticos respecto del futuro de Huánuco”, dice Rubén Valdez Alvarado. El anteceden se ubica en el FADE (Foro Anual de Desarrollo) en 1997. Huánuco tiene que ser el centro del debate político, programático y propuestas viables. El foro abordó cinco temas estratégicos: turismo y patrimonio cultural, arte y cultura, educación e inteligencia artificial, desarrollo económico, gobernabilidad y transparencia en la vocación de servicio; fueron expuestos y sustentados por profesionales especialistas. Este documento debatido públicamente, es un “hoja de ruta” para cualquier autoridad. A algún gobernante se le ocurrirá fomentar el patrimonio cultural, arqueólogo y artístico y convertirlo en polo de desarrollo con recuperación y puesta en valor real. La construcción -ahora y no después de 50 años; en 15 puede ser- de un gran centro cultural (en el local del Club Central) debe estar prioritariamente en la agenda pública. Convertir la danza de Los Negritos, la celebración del Día de la Identidad Cultural Huanuqueña (el viernes después del 15 de agosto) y el Día de la Canción Tradicional Huanuqueña en eventos culturales de atracción turística y fortalecimiento de la identidad cultural. La UNDAR debe exportar músicos competitivos. La asignación sostenible de presupuesto es vital, no migajas ni chichiguas. Ahí está el desafío. La educación sin tecnología ni inteligencia artificial o sin Chatgpt es obsoleta, escolástica, cognitiva, con evaluación numérica e ingreso a la universidad. En el PEI, PEL, PER y Currículo Nacional vigente deben estar contempladas competencias tecnológicas y digitales funcionales. Sin indicadores económicos, sociales y demográficos, una gestión o gobernante camina con los ojos vendados, sin olfato para el bienestar; las decisiones políticas se toman con información veraz. La gobernabilidad, gobernanza y la vocación de servicio, cuando se ejerce el cargo público, es fundamental para una correcta actuación en el poder; así se evita el desvío deleznable del verdadero propósito de ser una autoridad elegida por el pueblo. Un gobernante es una autoridad al servicio del pueblo, no servirse del pueblo para intereses personales. Necesitamos ciudadanos con pensamiento crítico.      

Los “milagros políticos” no existen, la historia no es ficción. La indiferencia es desidia social; el ejercicio de la política, vocación de servicio y compromiso ciudadano. Huánuco es totalmente viable política e históricamente; negarlo es resignarse a la fatalidad y amnesia histórica. Las crisis agudas e integrales se revierten en grandes oportunidades. Huánuco, a 15 años de quinto centenario, merece levantar cabeza, encontrar el camino correcto de bienestar, desarrollo, identidad cultural y dignidad. Llegará la “primavera democrática” y la posibilidad de ver en el poder a nuevos líderes con propuestas, regeneración ética, cambio concreto de actitud y el merecido progreso. El 2026 elegiremos alcaldes y gobernador regional. Los electores tenemos las siguientes opciones: participar directamente, observar desde las tribunas y criticar o, simplemente, abstenerse y solo cumplir con el voto. La indiferencia política es peligrosa, una “irresponsabilidad ciudadana”. Gobernar sin una “hoja de ruta” delata carencia de objetivos estratégicos, orfandad de un plan de gobierno factible y efectivo. Huánuco no merece ser una región con anemia infantil, últimos en el ranking de productividad regional, escuelas precarias, fragilidad institucional. Es igual de imperativo recuperar la confianza en los líderes políticos.