Huánuco en emergencia

La región de Huánuco, conocida por su clima privilegiado y su eterno ambiente primaveral, enfrenta hoy una crisis sin precedentes debido a las inclemencias del Fenómeno del Niño. Las intensas lluvias han provocado derrumbes, huaicos y la interrupción de carreteras vitales, afectando gravemente a agricultores, comerciantes y pobladores en general.

Las vías de comunicación están colapsadas. Ejemplo de ello es el corte en la carretera de Churubamba a Tingo María, cerca del puente Cayumba, donde un cerro se ha deslizado, imposibilitando el tránsito. Situaciones similares se viven en San Rafael y otras zonas de la región. En la selva, los productores enfrentan grandes dificultades para transportar frutas y demás productos debido a la falta de acceso. Este panorama no solo afecta la economía local, sino que pone en riesgo el desarrollo y la capacidad de Huánuco de competir en mercados nacionales e internacionales, como el chino, que es un destino clave para sus productos.

Mientras la población clama ayuda, el gobierno parece mirar hacia otro lado. La presidenta de la República se mantiene distante, y en lugar de atender con urgencia esta crisis, su atención está puesta en viajes al extranjero. ¿Dónde queda el compromiso con los peruanos que hoy lo han perdido todo?

El gobierno regional, aunque limitado en recursos, intenta administrar la emergencia. Sin embargo, la magnitud de los daños exige un esfuerzo mayor y un respaldo sólido desde el Ejecutivo. El Instituto Nacional de Defensa Civil (INDECI) ha comenzado la evaluación de daños, pero esto es apenas el primer paso de un largo camino hacia la recuperación. Las escuelas, otro sector crítico, también sufren los estragos del clima. Muchas infraestructuras están en peligro de colapso, poniendo en riesgo a los niños, docentes y familias que pronto iniciarán el año escolar.

Las lluvias han dejado a Huánuco prácticamente incomunicado. La caída de un enorme derrumbe en Cayumba y la devastación en San Rafael son muestra de que la región está en alerta roja. El puente Huancapata, con más de 150 años de antigüedad, resiste las embestidas del río Huallaga, pero no deja de ser un recordatorio de la vulnerabilidad en la que se encuentra Huánuco ante estos eventos.

Es hora de que la solidaridad, la unidad y la presión ciudadana exijan la atención que Huánuco merece. Esta emergencia no puede seguir siendo ignorada.