LA VOZ DE LA MUJER
DENESY PALACIOS
05.09.23
Vivimos en un escenario de polarización total como diría Hildebrandt, el país comenzó a experimentar manifestaciones ciudadanas de grandes proporciones, que no se presentaban desde los años de 1980, como respuesta a los actos convenidos y organizados de asalto al poder por parte de la gran mayoría de congresistas; ya dejaron de presentar en el pleno personas no gratas a Evo Morales, o a Andrés López, ahora están buscando justificar como salir de la Comisión de los Derechos Humanos. Y lógicamente que la fiscalía de la Nación tiene que justificar su designación, prueba de ello es el retardo de las investigaciones a Keiko, a Ollanta y Nadine etc.etc.
Los actos de violación sexual en el Congreso no merecen su atención, los mocha sueldos no implica falta y así por el estilo, lo que hace cualquier peruano que no sea de esta agrupación si debe ser encarcelado inmediatamente como prisión preventiva porque puede huir al extranjero, los amigos no, porque salen como pedro de su casa.
La prensa limeña vendida se encarga de hacer creer estas tristes acciones al pueblo peruano; lo que parece muy raro es que ahora ya no se difunde sobre la inestabilidad política y el alza de precios del combustible y de los artículos de primera necesidad, pues hasta noviembre del año pasado la culpa era de la inestabilidad política que generaba el presidente Pedro Castillo, pues el ya no está y la crisis política continua y el alza de costo también, ¿a quién culpar ahora?
Preocupa grandemente que el Perú se hunde en un panorama de sobrevivencia, pues el pueblo peruano en general está muy golpeado económicamente, las obras muy retrasadas en los gobiernos locales y regionales, las instituciones públicas, no llegan ni al 50 % de la ejecución de sus presupuestos, a esto tenemos que sumarle como dice Ramon Espinoza, en su artículo sobre las falacias de la clase política peruana, no solo el vacío de sobrevivencia, sino también el vacío ideológico y la falta de liderazgo. El anota que hay vacío de sobrevivencia porque la clase política en general no entiende ni asume la gran responsabilidad de reconstruir la demanda de bienes y servicios básicos de la ciudadanía, el trabajo de la PEA y la oferta agropecuaria y manufacturera de nuestras MYPES del campo y la ciudad. No tenemos la clase política nacional a la altura de los grandes problemas y retos del sistema económico mundial, del cual nuestra economía ─dependiente del exterior, en un 70%─ es parte indisoluble. Es por eso que el agrega, cuando la ciudadanía se pregunta ¿Qué Hacer?, la llamada clase política solo tiene una respuesta: ¡Nueva Constitución! Así de fácil. Sin entender siquiera que lo que determina la naturaleza de la economía social en el mundo son las fuerzas estructurales interconectadas del gran capital global y no la Constitución y las leyes de ningún país. Puesto que las leyes y la Constitución no definen el qué hacer frente a los retos del desarrollo de la sociedad. Las leyes no son herramientas del desarrollo de la sociedad, menos de su transformación, solo son instrumentos de gestión del statu quo.
En resumida cuenta, sería más racional y productivo crear reformas legales claves que obliguen al gobierno a promover la reconstrucción y reestructuración de la economía nacional y regionales.
- Vacío ideológico, porque la clase política en general no cuenta con Teorías Sociales de base científica, ni con programas de acción creadores de nueva riqueza en las inéditas condiciones del sistema económico, social y político global.
- Vacío de liderazgo y poder, que afronta la sociedad peruana entre la impotencia manifiesta del gobierno central (vacado, restituido o sustituido) y las bandas de sátrapas que han penetrado, por tantos años, la clase política peruana.
LA POBREZA IDEOLÓGICA DE LA CLASE POLÍTICA
La “política” no consiste en constituir partidos políticos según las aspiraciones o “idearios” de una persona o un grupo cualesquiera de personas, practicar el show mediático como “marketing político” para participar en procesos eleccionarios, y de seguida redactar una nueva Constitución para la gestión “ética” del statu quo y el “desarrollo nacional” sobre la base de la industrialización de materias primas2, principalmente mineralógicas, por inversión extrajera y mano de obra barata.
La Ciencia Política, contrariamente, nos obliga a interpretar y representar los patrones, procesos y líneas generales del cambio mundial de la sociedad, que se reestructura a sí misma de forma permanente, independientemente de la voluntad de nadie, para finalmente promover, liderar y acelerar la transformación social según la experiencia mundial y modelos de validez universal: de lo microeconómico a lo macroeconómico, y de lo local a lo nacional, estatuyendo y generalizando el cambio. Así, la reforma legal se convierte en un instrumento verdadero de constitución nacional de la transformación. En tal sentido, la reforma legal no antecede al cambio, procede de este.
Mientras tanto, nuestra clase política se debate en la pobreza ideológica. De igual forma, los medios de comunicación escritos, televisivos y de la internet carecen de contenidos significativos y valederos para guiar el desarrollo del país. Aunque tal situación no es consecuencia de alguna voluntad reaccionaria, comunicacional o de clase. Se expresa en todo el mundo y en todos los niveles socioeconómicos. Lo que sucede es que el Sistema Capitalista Global y las Ciencias Sociales, que fundamentaron su institucionalización y desarrollo, han llegado a su límite a fines del siglo XX.
¿Qué hacer?
Miremos hacia adelante 20 o 30 años, ¿espera alguien que sean menos turbulentos? ¿Cómo será el mundo que tendremos ante nosotros? Nadie lo sabe a ciencia cierta, pero sí sabemos que se pondrá a prueba nuestra capacidad colectiva de hacerle frente… El mundo será algo totalmente diferente al que conocemos. Por todo ello, estamos obligados a dejar viejas creencias… El problema está en nuestras maneras más fundamentales de pensar. Si estas no cambian, cualquier capacitación o recambio producirá los mismos tipos improductivos de acción (Senge, 1992).
Veinte años después Gary Hamel sentencia que:
Hoy por hoy, los problemas más apremiantes de la humanidad no son meramente tecnológicos; estos son más bien culturales, sociales y políticos. Asimismo, son globales en su esfera de influencia… Frente a tal situación, el futuro de la humanidad dependerá de nuestra capacidad de innovación ideológica, social y política (Hamel, 2012).
¡Cambiemos nuestras maneras más fundamentales de pensar y de actuar! ¡Ahora!
LAS GUERRAS TARDÍAS DE LA CLASE POLÍTICA.
La clase política de los países capitalistas tardíos3 ─subdesarrollados─ como el Perú, se encuentra peleando las guerras del capitalismo del siglo XIX en los albores poscapitalistas del siglo XXI, con un atraso de 200 años; en torno a la acumulación originaria de capital por industrialización de materias primas, la formalización de la pequeña propiedad4 para acceder al capital bancario, y el ingreso a mercados extranjeros de bienes básicos; así como en torno a la consecución de sueldos y derechos mínimos para los trabajadores asalariados de la “economía formal”, y por servicios básicos estatales de educación, salud, agua potable, luz eléctrica, vías de comunicación, etc. para poblaciones empobrecidas urbanas y rurales; y, finalmente, patéticamente, en lucha por la ilusoria limpieza ética y reforma constitucional del capitalismo globalizado moribundo.




