HABLEMOS EN VOZ ALTA

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LA VOZ DE LA MUJER


Columnista del Diario AhoraDenesy Palacios Jiménez (*) 04.10. 2022

“Hoy por hoy, los problemas más apremiantes de la humanidad no son meramente tecnológicos; estos son más bien culturales, sociales y políticos. Asimismo, son globales en su esfera de influencia… Frente a tal situación, el futuro de la humanidad dependerá de nuestra capacidad de innovación ideológica, social y política” (Hamel, 2012).

Ramon Espinoza Guerrero en sus escritos sobre Las falacias de la clase política en el Perú, luego de un análisis y diagnóstico, nos hace referencia que el Perú desde los años 80 ha experimentado cambios de grandes proporciones, especialmente en lo que se refiere a manifestaciones ciudadanas, producto de la frustración y el descontento sembrado durante muchos años, ante la incapacidad de solucionar los problemas el gobierno central, los congresistas, los gobiernos regionales y locales, y a ello sumamos la creciente corrupción que ha desconfigurado la democracia representativa, con los tránsfugas, y la compra de los dirigentes sindicales o populares.

Pues a esto se suma el monopolio de los grandes medios, y sus trabajadores mercantilistas de la información, que lejos de corroborar a generar conciencia ciudadana y defensa de la institucionalidad, pues ya sabemos a qué se dedican, a buscar la pajita en el ojo ajeno, con tal de empujar el carro de la vacancia presidencial en favor de un congreso putrefacto.

Mientras tanto el Perú se hunde insoslayablemente en un panorama de           sobrevivencia al límite, así como de vacío ideológico y de liderazgo, por eso Espinoza Guerrero nos habla de:

  • Vacío de sobrevivencia, porque la clase política en general no entiende ni asume la gran responsabilidad de reconstruir la demanda de bienes y servicios básicos de la ciudadanía, el trabajo de la PEA y la oferta agropecuaria y manufacturera de nuestras MYPES del campo y la ciudad. No tenemos la clase política nacional a la altura de los grandes problemas y retos del sistema económico mundial, del cual nuestra economía ─dependiente del exterior, en un 70%— es parte indisoluble. 
  • Vacío ideológico, porque la clase política en general no cuenta con Teorías Sociales de base científica, ni con programas de acción creadores de nueva riqueza en las inéditas condiciones del sistema económico, social y político global. Por eso hablamos de una pobreza ideológica de la clase política.
  • Vacío de liderazgo y poder, que afronta la sociedad peruana entre la impotencia manifiesta del gobierno central (vacado, restituido o sustituido) y las bandas de sátrapas que han penetrado, por tantos años, la clase política peruana.

Así mismo nos indica que la “política” no consiste en constituir partidos políticos según las aspiraciones o “idearios” de una persona o un grupo cualesquiera de personas, practicar el show mediático como “marketing político” para participar en procesos eleccionarios, y de seguida redactar una nueva Constitución para la gestión “ética” del statu quo y el “desarrollo nacional” sobre la base de la industrialización de materias primas, principalmente mineralógicas, por inversión extranjera y mano de obra barata.

La Ciencia Política, contrariamente, nos obliga a interpretar y representar los patrones, procesos y líneas generales del cambio mundial de la sociedad, que se reestructura a sí misma de forma permanente, independientemente de la voluntad de nadie, para finalmente promover, liderar y acelerar la transformación social según la experiencia mundial y modelos de validez universal: de lo microeconómico a lo macroeconómico, y de lo local a lo nacional, estatuyendo y generalizando el cambio. 

Así, la reforma legal se convierte en un instrumento verdadero de constitución nacional de la transformación. En tal sentido, la reforma legal no antecede al cambio, procede de éste. (Espinoza Guerrero:2020)

Las recientes elecciones nos muestran que la población requiere una mayor educación para la claridad en la solución de sus problemas, y que existe un hartazgo de ultra y ortodoxia en los grupos de derecha y de izquierda, ni la “K” ni el “lápiz” han tenido pegada, y que el alcalde de Lima fue puesto por el gran monopolio de la prensa limeña 

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