El presidente del Consejo de Ministros, Gustavo Adrianzén, expresó su sorpresa ante la posible interpelación promovida por el congresista Edward Málaga, quien asegura contar con más de 33 firmas para respaldar la moción. Aunque el documento aún no ha sido presentado, el jefe del gabinete manifestó su incomodidad al no haber sido consultado previamente sobre los temas en cuestión.
“Me sorprende que me convoquen sin diálogo previo”
Durante una conferencia de prensa posterior al Consejo de ministros, Adrianzén se enfatizó en que su gestión mantiene una política de puertas abiertas, y cuestionó la falta de comunicación por parte del legislador que impulsa la interpelación.
“Nosotros recibimos constantemente a todos los congresistas. De hecho, al congresista que ha impulsado esta interpelación lo hemos recibido, y me sorprende que, sin siquiera un diálogo previo, me convoquen a una interpelación con seis o siete grandes materias sobre las que quieren que rinda cuentas”, declaró.
No obstante, aseguró que no tiene inconvenientes en acudir al Congreso si la moción es aprobada.
“Si me preguntan qué hubiera preferido, hubiera sido que el congresista me enviara una comunicación o me visite para pedirme explicaciones. Sin embargo, estamos absolutamente conscientes de que estas dinámicas se van a acelerar en la relación Ejecutivo-Legislativo”, agregó.
Movimiento de interpelación en marcha
El congresista Edward Málaga confirmó en una entrevista que la moción cuenta con apoyo de bancadas como Perú Libre, Juntos por el Perú – Voces del Pueblo, Renovación Popular y Podemos Perú, además de congresistas no agrupados.
El documento presenta 43 preguntas relacionadas con la crisis de seguridad ciudadana y la gestión del Ministerio del Interior, acusando al primer ministro de no haber aplicado una estrategia efectiva para frenar el incremento de delitos violentos.
¿Qué implica la interpelación?
Si el Congreso aprueba la moción, Adrianzén deberá responder el pliego interpelatorio. En caso de que sus respuestas no sean satisfactorias, los parlamentarios pueden una moción de censura, que obligaría a su renuncia y la de todo el gabinete ministerial.




