Me gustan los espacios de visibilidad porque me interesan las posibilidades que crea la visibilidad (G. Chaile).
Por Israel Tolentino
De San Miguel de Huácar a San Miguel de Tucumán distan más de 3000 km. Hace mil años me hubiera llevado buena parte de la vida andarla. Aquella mañana, en el recinto de “il Arsenale” en Venecia, junto a Martín Bonadeo, un querido amigo artista argentino, iniciamos el recorrido bienalero, unos pasos y las cinco colosales esculturas de Gabriel Chaile (Tucumán, 1985) como una familia, salían al encuentro, la realidad superaba los elogios que Martín me había reseñado.

Me sorprendió verlas, regresé a los andes, al color de la tierra, a sus texturas, a las formas sinuosas con calidez maternal y aroma de pan recién horneado. Me parecía increíble como desde Argentina (comí los alfajores más gratos del mundo en Rosario) se podía entender el cosmos Latinoamericano – andino con sencillez y profundidad milenarias. Mientras seguía rondando las obras, esquivando la multitud de visitantes, me daba cuenta de la estrechez de mis pensamientos, del centralismo que nos constriñe la mirada, recordé el mapa y entendí que estamos distanciados sólo físicamente.
Los andes nos hermanan, las raíces germinan en esta tierra de colores. En el Buenos Aires de Puerto Madero no se podía concebir la imaginería de Gabriel Chaile, la gran sorpresa en la Bienal de Venecia 2022. Sus esculturas abrazadoras con manos dibujadas e imaginarias de cuerpos generosos como las andinas maternidades, de Pachamama, de cordón intransferible, me hicieron pensar en Kotosh (2000 a.C.) en las vasijas de la señora María Torres, en el río y la piedra de Huarguish, en la fuerza física y espiritual que demanda elaborar piezas así y, nuevamente en el pan naciendo del vientre para compartirlo con cinco mil personas.

¿Cuánto de la argentinidad es hechura de las culturas andinas? solemos posponer la necesidad de escudriñar, cediendo a las tretas que nos revientan los sentidos cada mañana; sino urgimos en buscar un momento liberizador, entender al otro seguirá siendo letra muerta. ¿Por qué la argentinidad no podía ser su Norte? Gabriel responde y la respuesta es ¡Latinoamérica y Mamá Luchona!
Gabriel, expuso en Lisboa, performance al encuentro del nombre de Alcindo Monteiro (Mindelo, Cabo Verde, 1967 – Lisboa, Portugal, 1995) migrante asesinado por el odio racial de los “skinheads”. La justicia condenó a 17 de ellos. Dice Gabriel: “se trata de dos autorretratos enfrentados, un retrato y un autorretrato en construcción en forma de horno de pan lleva el nombre de Alcindo Monteiro”. Su sangre martirizada, como semilla, seguirá creciendo en el intento de construir un mundo donde el otro es uno, ornamentó también, con el nombre de Alcindo una olla de metal donde se preparan comidas comunales.
En la olla y la escultura – horno bautizado como Alcindo, Gabriel Chaile prepara una comida que se convida a los que acompañan la performance, como en un acto litúrgico, la presencia espiritual de Alcindo Monteiro se convierte en motivo de memoria, desagravio, curación comunal, el artista dirige el rito. “Pero no cambia mi amor por más lejos que me encuentre. Ni el recuerdo ni el dolor de mi pueblo y de mi gente” canta Mercedes Sosa. La olla y escultura – horno, se tornan en objetos vivos donde todos interactúan, al final del convite quedan dos objetos artísticos llenos de vida.

El horno es congénito al alimento; es importante en el espacio andino donde el barro es la materia prima para construir los adobes. Su concavidad, redondez, es el vientre materno. Para el día de los muertos en los pueblos del ande se prepara pan con el trigo cosechado entre julio y agosto, el horno útero cuece los alimentos y la familia y comunidad hacen fiesta.
Alcindo Monteiro no ha muerto en vano, Gabriel reflexiona: “este trabajo es muy importante para mí porque cuenta mis percepciones de Portugal, país en el que vivo hace tres años. Cuando vivía en Tucumán hace varios años escribí: ¿a veces pienso que todo tiene que ver conmigo y a la vez creo que no, y si lo autobiográfico no es más que la historia de otros atravesándonos? (Prusia, setiembre 2023).

LEYENDAS
Gabriel en la performance Alcindo Monteiro (Foto: G. Chaile).
En Venecia con amigos de Bolivia, Gabriel Chaile y Martín Bonadeo de Argentina.
Alcindo Monteiro (Foto intervenida: G. Chaile).
Alcindo: escultura – horno. Explanada de MAAT Museum en Portugal (Foto: G. Chaile).




