En la ciudad de Huánuco se notó un claro descenso del número de turistas en la Semana Santa 2017 en relación al año pasado, lo que se reflejó en la baja cantidad de camas ocupadas en los hoteles y hostales, así como en la poca demanda que se notó en los restaurantes, chifas y pollerías, aseveró Mario Rojas Mazza, presidente de la Asociación de Hoteles, Restaurantes y Anexos (AHORA).
Mario Rojas explicó que el año pasado se produjo una buena afluencia de turistas nacionales, lo que se reflejó en el alto porcentaje de camas ocupadas y en la alta concurrencia a los establecimientos de comidas , diversiones y otros.
El especialista en turismo señaló que los empresarios de los rubros del servicio de alimentación como de alojamiento habían esperado que la Semana Santa pudiese mejorar sus ingresos económicos, que disminuyeron por el impacto negativo en la economía y la crítica situación que se padece como consecuencia de las lluvias que afectaron a la capital de la República y al norte del país.
En el balance de ingresos económicos se tiene que con la afluencia turística apenas superaron el promedio de ventas que tenían en el presente año.
El representante del gremio empresarial reconoció que la causa principal de la disminución de turistas es producto de la crítica situación que vive el país, pero también porque en Huánuco falta una política de promoción de los recursos turísticos y de ser creatividad en la oferta de nuevas actividades lo suficientemente atractivas para que el turista nacional o internacional lo pueda valorar adecuadamente.
En ese sentido Rojas reconoció que Tingo María sí tiene preparado de manera adecuada sus productos turísticos que son ofertados oportunamente, lo que genera una respuesta de mayor cantidad de turistas que llegaron para recorrer sus diferentes atractivos.
Resaltó que la Semana Santa 2017 sirvió para promover el turismo local hacía Huácar, Tomaykichwa, Churubamba y otros pueblos, lo que refleja el buen ánimo de la población que colmó esos pueblos donde hubo escenificaciones. Solo falta mejorar la oferta de servicios de transporte y de alimentación de mejor calidad y mayor diversidad que la que se ofrece en la actualidad.
La enseñanza que se saca de esta mala experiencia es que los paquetes turísticos y las ofertas y promociones deben realizarse con anticipación y con alternativas ante contingencias naturales.




