Por: Arlindo Luciano Guillermo
El III Festival del Libro Leyendo a Huánuco (24, 25 y 26 de mayo) fue un éxito total. En Huánuco se han publicado muchísimos libros. Ahora hay más libros que antes, los lectores son más y muy exigentes. De todos los libros publicados, cuántos quedarán para la posteridad. Seguramente unos pocos. De todos los libros que ha escrito Miguel de Cervantes, El Quijote ha sobrevivido, lo mismo ocurre con Cien años de soledad, Pedro Páramo, La guerra del fin del mundo, Los ríos profundos o Los heraldos negros, Canto general, Libertad bajo palabra o Mudanza.
La vigencia del arte y la literatura empieza por la calidad estética y la solidez artística. Un libro tiene que estar bien escrito, más allá de tildar palabras y puntuar la frase. La construcción del texto implica correcta sintaxis, manejo verosímil del discurso literario, coherencia entre lo que se relata y lo que se quiere simbolizar, adecuado manejo semántico de palabras y frases y el lenguaje ad hoc de los personajes. El tiempo es el “justo juez” para la literatura. Si un libro literario sobrevive al tiempo (una década, 50 o 100 años), entonces ha logrado trascendencia. Los lectores, que prefieren tal o cual libro, otorgan credencial de vigencia real. Hay libros que se presentan con honores y brindis, pero terminan en la amnesia colectiva y la indiferencia editorial. Los críticos literarios tienen una gran responsabilidad social y cultural para valorar, aquilatar, apreciar, estudiar y definir la calidad estética y la representación histórica del libro. Los críticos literarios orientan las preferencias de los lectores con objetividad. Otro indicador de trascendencia es la permanente reedición del libro. Entre nosotros siempre serán lecturas preferidas y reconfortantes Crónicas del ayer, No se suicidan los muertos, Hora de silencio, Negro cielo, Historia de Huánuco, Leoncio Prado. Una vida al servicio de la libertad, Malos tiempos, Pecos Bill y otros recuerdos, Usted comadre debe acordarse, Agujeros negros, Bajo el mismo cielo, Enturbiando el amor.
Se han presentado 6 libros entre inéditos y reediciones. Gaucho Besada y otras crónicas del ayer reúne 10 crónicas escritas por Virgilio López Calderón, el “gran cronista de Huánuco”, quien retrata al Huánuco que se fue, pero que vive (y sobrevive heroicamente) en la memoria. Gaucho Besada es un adolescente pícaro que jamás está quieto. Él y su pandilla ponen en aprietos a cualquiera, solo con el ánimo de hacer travesuras, sin perversidad. El celebérrimo ensayo Autopsia de Huánuco, de Esteban Pavletich, ha levantado, una vez más, polvareda en el ámbito académico e intelectual después de 80 años de haber sido escrito. Autopsia de Huánuco (1937-2017) contiene el polémico ensayo y la opinión crítica sobre la vigencia del ensayo de Pavletich. Ahí están las versiones consensuales, discrepantes y generacionales de 17 ciudadanos huanuqueños, cada quien con su propia apreciación. En Huánuco auroral, Hermann Buse asienta la partida de nacimiento de la historia de Huánuco, cuyos orígenes están en Lauricocha y en Kotosh. José Varallanos registra la expansión del imperio inca del Chinchaysuyo, donde se instaló, durante el reinado de Túpac Yupanqui, un importante centro administrativo, donde décadas después se fundaría la ciudad de Huánuco el 15 de agosto de 1539. El lobo de Gubia y otras obras teatrales es un póstumo, pero merecido, homenaje a un honorable ciudadano y escritor huanuqueño: David Machuca Chocano (1936-2012). Se trata de adaptaciones ingeniosas y ágiles del extenso poema El lobo de Gubia de Rubén Darío, las tradiciones ¡Feliz barbero! y Don Dimas de la Tijereta de Ricardo Palma y la comedia El médico a palos de Moliere. No se suicidan los muertos (1957), leído por más de 900 estudiantes para el concurso de comprensión lectora, ya va por la octava edición. Es el libro emblemático de la literatura huanuqueña que mereció en 1959 el Premio Nacional de Novela. En la novela destacan Aníbal Morán (caudillo Augusto Durand Fernández de Maldonado) y el seminarista Apolinario Torrejón quien, a través de su desgarrador diario, relata las atrocidades e injusticias en contra de los indígenas en el fundo El Triunfo. La novela Manzueto y su taxi sociopático, de Manuel Peña Cruz, un paciente y abnegado escritor, presenta a Justino, autodenominado Manzueto, un ciudadano con desadaptación social y conductual que actúa con perversidad, hipocresía y sin remordimiento.
La literatura huanuqueña atraviesa por un período prolífico y auspicioso. Estos y otros libros tiene que formar parte del plan lector que debe ser planteado con objetividad, horizontalidad y criterios pedagógicos. Ahora hay un desafío diario: ganar cada día más lectores para que Huánuco sea un pueblo culto y crítico, con ciudadanos lectores. Así nuestra historia cambiará visiblemente.



