Excongresista Aramayo deja su cargo en el Congreso en medio de escándalo familiar

La renuncia de Alejandra Aramayo, hasta hoy jefa de la Oficina de Comunicaciones e Imagen Institucional del Congreso, ha generado un gran revuelo en el ámbito político y mediático. La decisión se produce luego de que se difundiera un reportaje sobre la demanda civil que interpuso contra su madre, Vilma Gahona, en busca de ser incluida en la repartición de un inmueble en Puno, el cual fue cedido en calidad de herencia anticipada a sus hermanos.

El periodista Luis Paucar Lazo, en un informe para Infobae, reveló que la excongresista de Fuerza Popular decidió apartarse de su cargo tras la controversia generada por este conflicto familiar. En su carta de dimisión, dirigida al presidente del Congreso, Eduardo Salhuana, Aramayo argumentó que su decisión responde a un acto de responsabilidad institucional.

“Adopto esta medida como un acto de desprendimiento al trabajo encargado (…) Debo señalar que soy una convencida de que las instituciones están por encima de las personas y, por esta razón, creo necesario y pertinente dar un paso al costado en la función encomendada”, expresó en la misiva.

Conflicto familiar y acusaciones de interés económico

El reportaje de Cuarto Poder reveló que Aramayo había recibido dos automóviles, dinero en efectivo y una casa en Arequipa por parte de su madre. Sin embargo, la disputa surgió cuando sus hermanos Mónica, Jorge y Adriana fueron los beneficiados con la cesión de un edificio de cuatro pisos en Puno, lo que la llevó a interponer una demanda civil.

Su hermana Adriana cuestionó la actitud de Aramayo y relató momentos de tensión entre la excongresista y su madre. “En ese momento, ella va a Puno y la busca a mi mamá, la hace llorar, le dice que es una mala madre, que a ella no le ha dado nada, que es su hija (…) Hablar con Alejandra es difícil, es exponerle a mi mamá que la grite, que llore”, narró en entrevista con el programa dominical.

En su defensa, Aramayo sostuvo que este es un tema estrictamente familiar que ha sido desvirtuado en los medios de comunicación. “Lamento que la disputa haya sido expuesta, ya que corresponde al ámbito íntimo, privado y familiar, lo que ha llevado a desnaturalizar los hechos y a faltar a la verdad”, enfatizó en su carta de renuncia.

Por su parte, Vilma Gahona, madre de la exfuncionaria, expresó su profundo dolor en una misiva dirigida a su hija. “Como tu madre, debo decir que has causado un inmenso dolor en mi corazón (…) Eres mi hija y te amo al igual que a tus hermanos. Nunca esperé esto de ti y lamento tener que hacerte recordar estas cosas en una carta”, escribió con evidente pesar.

En el mismo documento, Gahona cuestionó a Aramayo sobre sus demandas económicas. “Antes de tu campaña, durante tu campaña y el día de tu juramentación, he cubierto tus exigencias. ¿Por qué piensas que siempre mereces más que tus hermanos si eres quien más ofende con tus decisiones y opciones políticas en tu corto periodo congresal?”, expresó.

Uno de los aspectos más polémicos del conflicto fue la venta de una casa en Arequipa por 368 mil dólares en 2019, propiedad que, según la madre y los hermanos de Aramayo, habría sido financiada en gran parte por Gahona. “Mi mamá la compró hace muchos años para que Alejandra viva con su familia, pero cuando la registró, por buena fe, la puso a nombre de ella. Mi mamá pagó casi el 90% de la casa, pero desde ese momento no recibió ni un agradecimiento”, denunció Adriana.

Trayectoria política y reciente controversia en el Congreso

Aramayo ha desempeñado diversos cargos en el sector público, incluyendo su rol como Gestora Social en Qali Warma y consultora en Sierra Exportadora. Entre 2016 y 2019, fue congresista por Arequipa y llegó a presidir la Comisión de Descentralización del Congreso. Además, cuenta con maestrías y especializaciones en Gobierno Municipal, Derecho Penal Económico y Comunicación Política.

Sin embargo, su paso por el Congreso también estuvo marcado por controversias. Recientemente, fue señalada por su supuesta vinculación con una publicación en X (antes Twitter) del Parlamento, en la que se minimizaba la denuncia sobre una presunta red de prostitución dentro del Congreso. Este escándalo se destapó tras la muerte de la extrabajadora parlamentaria Andrea Vidal.

Aunque Aramayo negó su responsabilidad en dicha publicación, afirmó que la información difundida en las redes del Congreso siempre se coordina con la Presidencia del Parlamento. “No es una decisión unilateral. Todo el contenido publicado en las redes institucionales es coordinado con el presidente del Congreso”, precisó.

Impacto político y reacciones tras su renuncia

La renuncia de Aramayo ha generado diversas reacciones en el ámbito político. Si bien algunos legisladores consideran que fue la mejor decisión para evitar mayor desgaste en la imagen del Congreso, otros han cuestionado la cobertura mediática del caso, argumentando que se trata de un conflicto familiar ajeno a la función pública.

El presidente del Congreso, Eduardo Salhuana, aún no ha emitido una declaración oficial sobre la dimisión de la jefa de Imagen Institucional. Sin embargo, se espera que en los próximos días se anuncie a su reemplazo en el cargo.

Este caso pone nuevamente en debate el rol de la vida privada de los funcionarios públicos y hasta qué punto situaciones personales pueden influir en su desempeño dentro del Estado. Para Aramayo, el daño ya está hecho, y su salida del Congreso representa un intento de cerrar este capítulo marcado por el escándalo y la controversia.