Equipo de Trump acelera acuerdos comerciales ante el caos global generado por aranceles

El comercio internacional se encuentra en un momento de inflexión bajo la administración Trump, marcada por una agresiva estrategia de negociación y la imposición de aranceles. Con una retórica centrada en la defensa de los intereses americanos, el presidente se enfrenta ahora a una prueba crucial para demostrar su habilidad como negociador, buscando acuerdos comerciales bilaterales en un plazo récord.

Según la investigación publicada por The New York Times, el equipo de Trump se ha embarcado en una carrera contrarreloj para alcanzar acuerdos con múltiples países, un desafío que, según expertos, se antoja casi imposible, dado que los tratados comerciales suelen requerir meses o incluso años de gestación.

La promesa de Trump de revitalizar el comercio estadounidense ha impulsado a países como Japón, Corea del Sur e India a buscar acuerdos que les permitan evitar los aranceles punitivos. Sin embargo, la imposición de estas tarifas, concebidas como herramienta de presión, está generando perturbaciones y tensiones financieras en numerosas empresas, sin que hasta el momento hayan logrado atraer a la mesa de negociación a socios comerciales de la talla de China.

Las consecuencias de esta política proteccionista ya se están sintiendo, con una notable paralización del comercio entre Estados Unidos y China, tras la imposición mutua de aranceles de tres dígitos. Este escenario alimenta el temor a una oleada de quiebras, especialmente entre las pequeñas empresas estadounidenses que dependen de las importaciones chinas, si las barreras comerciales persisten. Cabe recordar que, en 2024, el déficit comercial de EE.UU. con China alcanzó los 400.000 millones de dólares, una cifra que Trump considera inaceptable.

Dentro de la propia administración Trump, algunos funcionarios reconocen la insostenibilidad de la situación con China y están explorando vías para reducir los aranceles. Preocupa, además, el impacto negativo en los mercados bursátiles, que han experimentado una intensa volatilidad y algunas de sus peores jornadas en años. El S&P 500, un indicador clave de la salud económica, ha caído un 10% desde la investidura de Trump el 20 de enero. El Dow Jones, otro indicador bursátil de referencia, ha experimentado fluctuaciones similares, generando incertidumbre entre los inversores.

El propio presidente Trump, en declaraciones desde el Despacho Oval, ha manifestado su deseo de alcanzar un acuerdo con China, aunque condiciona el futuro de los aranceles a la actitud del gigante asiático. A pesar de negar cualquier preocupación por el impacto de los aranceles en las pequeñas empresas, reconoció que las altas tarifas «básicamente significan que China no está haciendo negocios con nosotros». Esta postura, según analistas, refleja una estrategia de negociación arriesgada, que podría tener consecuencias a largo plazo para la economía global.

La situación se complica aún más si se tiene en cuenta que la Reserva Federal, en su último informe trimestral sobre la economía estadounidense, advirtió sobre los riesgos asociados a la guerra comercial, señalando la posibilidad de una desaceleración del crecimiento y un aumento de la inflación.