Por: John Cuellar
Para salir de la línea que prima en la entrevista a mi álter ego Jorge Breen, en la presente tocamos algunos temas relacionados con la política, pues nos asiste la abanderada “libertad de expresión”. Con la sola intención de hacer un análisis crítico-reflexivo de hoy.
Sin más, vayamos a la entrevista.
John Cuéllar. ¿Cuál es su percepción de la política de hoy?
Jorge Breen. (sonríe) No se necesita hacer mucho esfuerzo para saber que la política, como otros aspectos, está por los suelos. A nadie parece importarle esto, y ahí está el peligro.
John Cuéllar. Al decir: “a nadie parece importarle”, se refiere a…
Jorge Breen. Al mismo político que ni siquiera sabe el concepto básico de política (trabajar para un fin trascendente en beneficio de la sociedad), menos aún sabe cuál es su rol, su itinerario… No se prepara para eso al cual aspira, que honestamente requiere mucho más preparación porque el error que se cometa terminará hundiendo a las generaciones de todo un país. Lo que le empuja a aspirar un cargo es el puro interés monetario, por eso se vuelve populista, adaptando su discurso y su imagen para impresionar o sorprender al pueblo.
John Cuéllar. Y el ciudadano…
Jorge Breen. Al ciudadano común parece tampoco importarle, solo le interesa las caras bonitas, las promesas ilusas, el autoengaño, …
John Cuéllar. ¿Por qué cree que sucede esto?
Jorge Breen. Porque aún no entendemos que la “política”, desde la acepción relacionada con el poder, no se ha hecho para la gente iletrada, improvisada, inculta, … En ese sentido, el concepto de democracia se ha pervertido para elegir a cuanto advenedizo se presente como aspirante al poder. Y si alguien manifiesta esto, es casi seguro que todo el mundo se rasgará las vestiduras, se victimizará y se lanzará con uñas y dientes. Sobre todo debido a la manipulación de cierto sector corrompido que intenta perpetuarse en las instituciones del estado.
John Cuéllar. ¿Podría explicarnos esto, para entenderlo como debiéramos?
Jorge Breen. Di que la política es para la gente culta, debido a la responsabilidad moral que esta implica para con la sociedad. Y te acusarán de antidemocrático, de estar en contra de la constitución donde se plasma que todos tenemos los mismos derechos. Pondrán palabras en tu boca, para que el pueblo piense que les estás diciendo incompetentes, inservibles, inútiles… Y esto porque la mente maquiavélica traducirá tu mensaje con el único propósito de generar desconcierto total.
John Cuéllar. ¿Cree que nos está pasando en política, lo mismo que nos pasa en el fútbol, en la selección?
Jorge Breen. Creo que sí. Somos fanáticos de algún político en ciertas épocas, pero cuando estos llegan al poder, nos desilusionamos al ver que ese sujeto le ha dado las espaldas al pueblo con su soberbia, su incompetencia, su indolencia y su incapacidad de servir. Y tanta es la desilusión que preferimos olvidarlo. De eso se aprovecha el político incompetente que alguna vez estuvo en el poder y no hizo nada, para postular de nuevo si ser elegido, con el cuentillo de “reivindicarme”.
John Cuéllar. Pero… que hay con eso de “la voz del pueblo es la voz de Dios”.
Jorge Breen. Debería ser así, pero los electores se equivocan tanto al elegir que uno piensa mil veces antes de repetir dicha frase.
John Cuéllar. ¿Y por qué se equivoca tanto el elector?
Jorge Breen. Por desinterés, por desinformación y por sistema. Desinterés: a muchos les importa un bledo quién va a ser el alcalde, presidente de la región o del país; la corrupción política en lugar de ser repudiada termina generando apatía e indiferencia. Desinformación: los entes encargados de dar a conocer a los candidatos no encuentran aún la forma de llegar a los ciudadanos de todos los rincones del país, a fin de mostrarles la radiografía de cada candidato. Sistema: ¿Cómo es posible que en nuestro país una persona con serios antecedentes civiles o penales, con proceso o con delito demostrado puede ser aceptado como candidato y hasta darse el lujo de ganar una elección?
John Cuéllar. ¿Cuál debería ser el perfil de un verdadero político?
Jorge Breen. Debería ser un personaje sin antecedentes civiles o penales; con estudios superiores, especializado en el campo al cual pretende aspirar; con una moral a prueba de fuego; comunicativa; filántropa…
John Cuéllar. ¿Cómo ve la actual contienda electoral?
Jorge Breen. Es una pena que se haya llegado tan bajo. De eso somos culpables todos: los candidatos, los militantes, los simpatizantes, los opositores, los periodistas y hasta los mismos ciudadanos.
John Cuéllar. Noto cierta desazón con la política actual…
Jorge Breen. (baja la cabeza) Sí, es frustrante. Con el cuento de la “libertad de expresión” todos ofenden a todos. Y eso es aprovechado por cierto grupo de “periodistas” que van tras la noticia amarilla, la chismografía barata, el correveidileísmo. Un candidato dice algo del otro, y al toque van al otro candidato y le pintan lo que el anterior candidato ha dicho, y así sucesivamente. Y esa misma prensa contradictoriamente exige propuestas.
John Cuéllar. El político de hoy…
Jorge Breen. El político de hoy no actúa con visión futurista. Piensa más en recuperar las inversiones de campaña, en mejorar su vida privada, en tener tantos contactos por si los necesita más adelante… El político de hoy dice: “os lo prometo todo, pero voten por mí”.
John Cuéllar. ¿Cuál es el argumento del político para caerle bien al elector?
Jorge Breen. El político de hoy, en su mayoría, vende su imagen lastimera cuando le conviene (“Yo fui lustrabotas, chacarero, vendedor de bolsas”). Dice conocer la región o el país, por el simple hecho de haber llegado a la plaza de cinco lugares en un día. Honestamente esa persona ni siquiera sabe las vivencias y los problemas del colegio, del hospital, del barrio, del empresario, del vendedor, …
John Cuéllar. Es harto conocido el llamado “voto secreto”, pero ¿podría decirnos por quién va a votar?
Jorge Breen. Votaré por quien tiene la capacidad y la experiencia necesarias para gobernar. Por quien tiene la convicción de que hará los cambios necesarios para el país. Por quien sufre ante un hermano caído, víctima de la delincuencia. Por quien se duele del humilde a quien no le llega la justicia, debido a la corrupción enraizada en gran parte de las instituciones. Por quien no cambia de discurso, solo por caerle bien a todos. Por el que haga menos promesas populistas, pues nunca concretará sus promesas. Por quien cuenta con un mejor equipo de gobierno. Por quien no necesita convenios políticos que a la larga serán trabas para el cambio. Por quien cree que el centro de todas las preocupaciones y desvelos gubernamentales es el pueblo, únicamente el pueblo y su futuro.
[Continuará]



