Hugo Morenilla tiene 16 años, es de Barcelona y ya ha dirigido 15 cortos, nueve películas, tres videoclips y una serie. Empezó a actuar a los seis años y a los 13 creó su propia productora, HMP Producciones. Ahora desarrolla la producción más ambiciosa de su carrera, para la que ha abierto un casting en redes al que se han presentado más de 4.000 personas.
Morenilla lo tiene claro: “Quiero ser el director más joven en ganar un premio Óscar”. Su meta es superar el récord de precocidad de Damien Chazelle, que recibió la estatuilla a mejor dirección en 2016 con 32 años. Al adolescente le quedan unos 17 años para intentarlo. Admite que es una meta extremadamente ambiciosa: “Pero me sirve como guía y motivación”.
De los seis años a la productora propia
Su primer papel como actor profesional llegó a los seis años, en la serie de Berto Romero Mira lo que has hecho (2018). “A partir de ahí todo fue una cadena: entré en una agencia, empecé a trabajar en más producciones y seguí creciendo en ese mundo”, relata. A los 12 años protagonizó una serie de Disney Channel. Durante aquel rodaje, que duró un año, empezó a interesarse por lo que ocurría detrás de las cámaras: “Me fascinaba el papel del director”.
Después de realizar un cortometraje amateur, consiguió una beca en el curso de verano de la Escuela de Cine y Audiovisuales de Cataluña (ESCAC). Al terminar tomó una decisión: “Salí del curso, abrí mi propia productora y decidí empezar a desarrollar mis propios proyectos”. Tenía 13 años cuando creó HMP Producciones.
Su primer trabajo fue la serie Mi Azteroide, que escribió en apenas cuatro días y grabó un mes después con sus amigos de la escuela de teatro. La estrenó en una sala, pero un fallo interrumpió el visionado y tuvieron que organizar una segunda sesión al día siguiente. “Lo que más ilusión me hizo fue que toda la gente volvió. Sentí que realmente les interesaba lo que estaba haciendo y eso me dio fuerzas para seguir”, recuerda. En 2014 intentó su primera película, Más allá de las montañas, cuyo estreno con 14 años llenó por completo la sala.
Financiación y redes sociales
Hasta ahora, todos sus trabajos se han sostenido gracias al esfuerzo voluntario de quienes participaban y al dinero que él mismo aportaba con sus ahorros. Para su próximo largometraje calcula que necesitará unos 10.000 euros. “Estoy trabajando en distintas iniciativas de financiación, creando un equipo técnico y rodeándome de personas especializadas en sonido, fotografía, efectos visuales, color y producción”, explica.
Una de esas iniciativas fue plantarse con un grupo de amigos un domingo por la tarde en la avenida del Portal de l’Àngel de Barcelona, con un cartel de cartón que decía: “Dona un euro para producir una película hecha por adolescentes”. La gente se acercaba y ellos les explicaban la historia completa.
Tras el estreno de Más allá de las montañas, Morenilla abrió sus perfiles de Instagram y TikTok y subió un vídeo explicando quién era y por qué le apasionaba el cine. “Lo publiqué de madrugada sin esperar nada y, cuando me desperté, tenía miles de seguidores”. El vídeo alcanzó unas 300.000 visualizaciones.
Sus principales referentes son Bayona, los Javis y Almodóvar. De ellos admira su capacidad para emocionar al público: “Creo que un gran director es quien consigue que el espectador sienta exactamente lo que quiere transmitir: alegría, miedo, tristeza, euforia o esperanza”. Por eso puntualiza: “No quiero que me recuerden por ser joven; quiero que lo hagan por mis obras”.
Cada trabajo supuso un paso adelante. Poco a poco empezó a trabajar con actores más experimentados, aunque sus producciones siguen contando principalmente con actores adolescentes y abordan temas que interesan a los jóvenes de su generación. “Pasamos muchísimas horas juntos, somos personas de edades parecidas y se crean vínculos muy fuertes”, señala. Esa misma característica es una de las principales dificultades, porque muchas personas desconfían inicialmente por su edad. “A menudo esperan encontrarse con el trabajo de un adolescente sin experiencia y se sorprenden cuando ven el resultado final”.
Antes de cada rodaje, Morenilla suele imaginar la historia completa en su cabeza. “Cuando llego al set siento que estoy construyendo algo que ya había visto previamente en mi imaginación”. Por eso dice que dirigir es la forma que tiene de convertir esos sueños en algo real. “Me gustaría demostrar que no hace falta esperar a tener veinticinco años para empezar a perseguir una meta”, afirma. Según él, si alguien quiere hacer cine puede empezar hoy mismo con una idea, un papel y un móvil.
El caso de Morenilla se enmarca en una tendencia creciente de jóvenes que, con medios accesibles como el móvil y las redes sociales, producen cine al margen de la industria tradicional. La principal barrera sigue siendo la financiación: el propio director calcula que su próximo proyecto requerirá unos 10.000 euros, cantidad que aún no ha reunido. El casting ya está en marcha y el rodaje dependerá de completar el presupuesto.










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