Entre el mar y la montaña

Jorge Gabino González

Escritor, articulista, profesor de Lengua y Literatura

Presentado en la vigesimocuarta Feria Internacional del Libro de Lima, edición dedicada a la colosal, a la descomunal, a la monumental vida y obra de Mario Vargas Llosa, quien, por un azar que no buscamos comprender (la frase naturalmente, parafrasea a la de Cortázar), es nadie más y nadie menos que el escritor peruano más admirado por nuestro autor, el más reciente poemario de Andrés Jara Maylle, Entre el mar y la montaña (Ediciones Rocinante, 2019), llega a confirmar, una vez más, no solo la exquisita sensibilidad poética de uno de los mayores bardos peruanos de la segunda mitad del siglo XX que ha dado estos lares, sino también la indiscutible calidad literaria que, con el lento pero aleccionador paso de los años, ha ido adquiriendo su ya más que sustancial obra poética.

Autor de los señeros estudios literarios, Huánuco y su poesía. Antología general (2005) y Tres autores, tres visiones (2010) (esto último en coautoría con Patricia Castillo y Rossy Majino); y de los libros de artículos periodísticos Ciudad desnuda (Tomo I) (2011) y Ciudad desnuda (Tomo II) (2016-2018); son los trabajos en cuestión ilustrativos de dos de las vertientes de producción intelectual en las que Andrés Jara Maylle ha sabido desenvolverse con indiscutible solvencia académica: la de acucioso investigador de la producción poética realizada en esta parte del país, por un lado; y, por otro, la de hombre comprometido (en el sentido no huachafo del término) con el momento histórico que le ha tocado vivir, sobre todo en lo que toca a la tierra que lo vio nacer, a esa misma tierra en la que, cual Quijote, “imposibilitado de hacer tercera jornada y salida nueva”, y según confiesa en los últimos versos de su más reciente poemario, y que en adelante intentaremos descubrir, “[…] un día que aún no atisbo / y en un rincón que desconozco / descansará para siempre la fatigada / ceniza de mis huesos”.

La tercera vertiente escrituraria sobre la que nuestro autor erige su obra, es, como se adelantó arriba, la de la producción poética. Así, y para comenzar por el inicio, tenemos en primera instancia a Entonando retornos (1997-2017), libro fundacional de la poética de André Jara Maylle, y que lejos de languidecer con el paso de los años (como por lo demás suele suceder con un gran número de poetas, cuyo primer libro se convierte también en el último), no ha hecho más que ir consolidándose, y consolidándolo, con el transcurrir del tiempo, hasta constituirse hoy en uno de los principales referentes de la poesía peruana escrita en esta parte del país (en 2017, se realizó una segunda edición conmemorativa de los primeros veinte años del libro).

Andando el tiempo, vería la luz, también, un libro que, sin necesidad de darse ínfulas de nada (pues no lo necesitaba, ya que se defendía por sí solo), vendría a ratificar que la de la incursión de nuestro autor por los a menudo escabrosos terrenos de la poesía, no había sido, ni por asomo, solo una cuestión de mero azar, solo la necesidad de sumarse a lo que la tendencia del momento indicaba, lo que se dice, en pocas palabras, flor de un día; sino también, y sobre todo, la confirmación de que estábamos frente a alguien que había sido capaz de comprender que la poesía, que la verdadera poesía, no es algo que se “fabrica” a gran escala, año tras año, para mantener al día el catálogo, como si de celulares, automóviles o políticos se tratase; que la verdadera poesía, aquella que realmente vale la pena leerse, y también, claro, escribirse, no es otra que la que resulta del lento y constante cincelar de las palabras, del lento y constante burilar de los versos. Hablamos, naturalmente, de Bajo el mismo cielo (2009), libro con el que la poesía de Andrés Jara Maylle ¿encontraría? su camino quizá ya definitivo: el de la puesta en valor de la nostalgia, del tiempo ido, del lar nativo. Constantes temáticas que, con sus comprensibles y necesarias y justificadas variantes, irán apareciendo desde entonces de manera bastante regular en posterior poesía.

Se evidencia esto último de una forma contundente en Entre el mar y la montaña, poemario breve pero ilustrativo de la manera de asumir hoy la poesía que presenta nuestro autor. Esto es, como un debatirse constante y sostenido entre lo que fue, o, más bien, entre lo que creyó que fue, y lo que es (¿es?); entre lo que es ya parte de un liquidado pasado, y lo que a duras penas se alcanza a vislumbrar en lontananza; entre el adaptarse a una realidad que decididamente no es la suya, o el retornar al lar nativo del que nunca debió salir (¿del que nunca salió?). (PRIMERA PARTE)