La Mesa Directiva del Congreso se enfrenta a una encrucijada crucial, pues la Alianza para el Progreso (APP) ha declinado continuar al frente para el último año del periodo legislativo 2021-2026. Esta decisión abre un abanico de posibilidades e interrogantes sobre quién liderará el Parlamento en un momento clave: el cierre de la era unicameral y el preludio de las elecciones generales de 2026, un proceso que marcará el retorno a un sistema bicameral después de más de tres décadas. La elección de julio, por tanto, adquiere una significación histórica particular, en un contexto político donde las estrategias electorales priman sobre la gobernabilidad legislativa.
Según la investigación publicada por El Comercio, la decisión de APP deja un vacío de poder que varias bancadas observan con cautela, priorizando la minimización de riesgos políticos ante la proximidad de la contienda electoral.
La renuncia de APP a la presidencia del Congreso, confirmada por su secretario general, Luis Valdez, no solo sorprende por haber colocado a tres presidentes en el actual quinquenio, sino también por su sugerencia pública a Fuerza Popular para que asuma el liderazgo. Valdez argumentó que Fuerza Popular, con figuras como Patricia Juárez y Fernando Rospigliosi, debería “poner el hombro por el país”. Sin embargo, fuentes internas del fujimorismo han desestimado esta posibilidad, a pesar de ser la bancada con mayor representación y ocupar actualmente la primera vicepresidencia del Congreso. Este rechazo se fundamenta en la reticencia a asumir los costos políticos que conlleva la presidencia en un año electoral.
Otras bancadas, como Renovación Popular, también han descartado públicamente postular a la presidencia, con la legisladora Norma Yarrow señalando que considera que ese rol le corresponde a Fuerza Popular. Por su parte, Acción Popular, a través de su presidente Julio Chávez, ha manifestado que no buscarán la presidencia, aunque contemplan la posibilidad de integrar una fórmula a través de una vicepresidencia, confirmando que “de ninguna manera vamos a presidir”. Este panorama refleja una tendencia generalizada entre las bancadas a evitar la exposición política que implica liderar el Congreso en medio de la campaña electoral.
El bloque de bancadas que actualmente controla la Mesa Directiva, conformado por APP, Fuerza Popular, Avanza País y Somos Perú, posee la mayoría necesaria para mantener el control, pero la dificultad radica en determinar qué bancada tomará la iniciativa. Un preacuerdo previo, gestado en 2024, sugería ceder la presidencia a Acción Popular o Podemos durante el último año. Sin embargo, Acción Popular ha rechazado la propuesta y la relación con Podemos se ha deteriorado, complicando aún más la situación.
José Luna, secretario general de Podemos, ha expresado que su bancada evalúa postular, aunque duda de que se les permita hacerlo, manteniendo una postura crítica hacia la actual gestión. Esta postura, según Luna, se alinea con un informe interno que aboga por la salida de la presidenta y la renovación del Congreso. Ante este escenario, Somos Perú emerge como una posible opción, siendo la única bancada del bloque gobernante que no ha ocupado la presidencia. No obstante, persiste la incertidumbre sobre si el partido del corazón rechazará también la posibilidad, priorizando sus aspiraciones presidenciales en la campaña electoral.
En caso de que Somos Perú decline, el bloque evalúa la posibilidad de buscar una figura independiente entre las bancadas que no responden a partidos políticos con aspiraciones presidenciales. Dentro del grupo Honor y Democracia, se barajan nombres como Gladys Echaíz, Jorge Montoya y Héctor Acuña, quienes ya han postulado sin éxito en años anteriores y actualmente no tienen afiliación partidaria. Acuña ha manifestado que “es muy posible” que postule a la presidencia, aunque podría enfrentar la oposición de su propio hermano, César Acuña, cuya bancada, APP, ha descartado respaldar su candidatura.




