La Asamblea General de las Naciones Unidas ha ampliado los derechos de Palestina, un gesto simbólico de apoyo en medio de tensiones continuas en el Medio Oriente. Aunque Palestina retiene el estatus de Estado observador no miembro desde 2012, la nueva resolución, adoptada el viernes, le permite participar más activamente en los debates de la ONU y proponer temas de agenda, aunque sin derecho a voto.
El embajador de Israel ante la ONU, Gilad Erdan, reaccionó con vehemencia, destruyendo una copia de la Carta de la ONU en protesta, y criticó duramente la resolución, calificándola de bienvenida a un “Estado terrorista”. Erdan condenó a los miembros de la Asamblea por comprometer, según él, los principios fundacionales de la organización.
En el frente diplomático, Mahmoud Abbas, presidente palestino, ha celebrado la resolución como un paso hacia el reconocimiento de la membresía plena de Palestina, un objetivo que sigue siendo esquivo debido a la necesidad de aprobación por parte del Consejo de Seguridad, donde Estados Unidos recientemente vetó una propuesta similar.
Simultáneamente, varios países europeos están considerando el reconocimiento formal del Estado palestino, con España anunciando su intención de hacerlo el 21 de mayo. Este creciente apoyo internacional refleja una presión constante sobre Israel y sus aliados y subraya la complejidad de las aspiraciones palestinas hacia la soberanía y la autodeterminación.
Este desarrollo en la ONU ocurre en un contexto de intensa violencia en la región, destacando la urgente necesidad de soluciones diplomáticas duraderas al largo conflicto palestino-israelí.




