EL SUEÑO QUE VIVIMOS

Colaboradora diario Ahora

Escrito por: Denesy Palacios Jiménez

Desde que surge, el hombre en toda su existencia, lo vemos en constante lucha por la sobrevivencia, y por superar las adversidades que se han presentado, y en su afán por dominar la naturaleza, la ha ido transformando para adecuarla a la satisfacción de sus necesidades.

Es así como en este largo camino, que le llamamos proceso histórico, fue descubriendo, cada vez más, para qué servían cada uno de los recursos naturales, y desde establecerse en un solo sitio para asentarse, dio lugar a la gran civilización y al surgimiento de aldeas y luego ciudades, lo mismo pasaba con su existencia que cada vez más la fue prolongando, la esperanza de vida se fue haciendo más larga, los males que lo aquejaban fueron encontrando cura, y la medicina fue encontrando su desarrollo, para lograr prolongar su vida, sin embargo, conjuntamente con ello algo se fue perdiendo y me refiero al humanismo mismo, al deseo de disfrutar de la existencia en compañía de nuestros semejantes, y de compartir lo que se cazaba, lo que se sembraba, lo que se recolectaba.

Junto con los grandes descubrimientos, también surgieron los grandes egoísmos, los individualismos, el deseo de poseer más de lo necesario, el de enriquecernos a costa de lo que fuera, sin ver que la existencia nuestra tienen su límite, y es así como se somete a nuestros semejantes, surge la esclavitud y las grandes guerras, por apoderarse de lo más preciado: la vida de hombres y mujeres, para el servicio de quienes no trabajan, pero tienen el poder, y se afianzan a través de los ejércitos, que pugnan por más territorio y por más esclavos.

Ahora tenemos la esclavitud disfrazada a través de la trata de personas para convertirlas en objetos sexuales o en objetos serviles, sin pago de ninguna índole; o lo otro, pago tan mísero que los hunden en la miseria y vulnerabilidad tan grande que los hacen las víctimas de todo un sistema, que está viendo, no por los objetivos de Desarrollos Sostenibles, sino por acomodos que les permita seguir manteniendo el poder de aniquilar a sus semejantes y eso los hace victoriosos.

A veces pienso que es un sueño, que se vuelve como una pesadilla, cuando existe tanta indiferencia, tanto desamor hacia los valores, hacia nuestro prójimo, que incluso las ciencias sociales y psicológicas no pueden explicar, tales comportamientos, porque como estamos perdiendo la esencia del ser humano, que es velar, por nosotros mismos.

Y digo esto, porque me parece un sueño tener el tipo de políticos que tenemos, que lejos de pensar en cómo salir de esta pandemia, y de la clamorosa crisis económica en que viven la mayoría de peruanos, estén pensando en hacer prevalecer sus intereses personales, y el bien común se deja de lado.

Y manifiesto esto, porque cuando veo el resultado de unas elecciones en nuestra casa superior de estudios universitarios, que reflejan solo los intereses de quienes se han visto privilegiados con ascensos o grados, sin importar en manos de quiénes están poniendo el poder de gobernar una institución, como si los humanos fuéramos eternos. Y no se piensa en los estudiantes, ni en la imagen que se proyecta a nivel nacional, causando un gran daño a Huánuco, que me hace recordar cuando pocos años atrás, los libros que se distribuía a nivel nacional, y de cada región mostraban sus bondades y fortalezas, a Huánuco como lo ponían como la región del terrorismo y del narcotráfico, lo cual lógicamente generó un reclamo, porque aquello no se ajustaba a la verdad.

En fin, pensamos que este sueño que se vuelve pesadilla tiene que pasar, y los hombres y mujeres tenemos que retomar el camino de disfrutar de nuestra corta existencia, sin tener que hacer tanto daño y maldad.