LA VOZ DE LA MUJER
Escrito por: Denesy palacios Jiménez
10.01.23
La crisis que vivimos en el Perú, es un conflicto social que se viene gestando durante décadas, cuando se toman medidas en contra del pueblo peruano, que a través de la democracia representativa se vota por ellos, sin tener la capacidad de elegir, por supuesto que me refiero al Congreso peruano.
Esta crisis se gestó desde los orígenes mismos de la llamada República que opto por un sistema democrático, que de democrático solo tenía el nombre, pues es de conocimiento que nuestra población aborigen que fue mezclándose con las demás razas que llegaron, siguió en calidad de servidumbre y los negros esclavos traídos por los españoles tampoco encontraron su libertad. Fue el gobierno de Ramón Castilla el que abolió la esclavitud y la servidumbre a la que estaba sometida este gran sector de la población. Es así como esta seudo democracia se alimentó durante siglos, para que una élite privilegiada sea la que controle y tome el poder, con rasgos de apoyo de la cultura impuesta en el coloniaje y con el distanciamiento de la población aborigen empobrecida.
Mariátegui fue uno de los primeros en tratar esta problemática, cuando indicaba que el problema del Perú era el problema del “indio”, por aducir a este gran sector de la población. Luego Velasco Alvarado que provenía de los sectores más empobrecidos, pues prueba de ello fue que de soldado, por méritos y capacidad pasó al oficialismo, y con su Plan Túpac Amaru o Plan Inca reivindica a este gran sector y abre las puertas del palacio de gobierno, que hasta ese entonces era solo de la elite gobernante, descendientes de los criollos o militares gobernantes en los primeros años de caudillismo militar, esos orígenes sembraron la exclusión social; que incluso nos vimos en la necesidad de crear el Ministerio de Desarrollo e Inclusión Social, así como surgió la necesidad de crear el Ministerio de la Mujer, porque el machismo galopante heredado aumentaba crecientemente dando lugar a lo que conocemos como feminicidio.
Estamos tratando de explicar que la violencia vivida en este mes que ya va cobrando decenas de víctimas, y de las cuales el legislativo y ejecutivo no parecen entender; por lo que el Acuerdo Nacional en conjunto recomienda elecciones adelantadas. Sin embargo, el congreso parece no escuchar el clamor de los pueblos del interior del país que, durante siglos, vienen clamando por justicia social, y es por eso que el accionar va muy lento, sin lugar a dudas se debe hacer reformas y tomar decisiones políticas, porque como indica Juan de la Puente se nos presenta el relato de que allá están las turbas, los violentos y que son azuzados, esa es la falacia que pretenden hacernos creer, lo que debemos darnos cuenta que son demandas insatisfechas. Es por eso que a la población de Juliaca y Puno conforme su primera autoridad relata les ha dolido que lejos de que haya luto o pesar, se les tilda de terroristas o narcotraficantes, y bueno, la justicia en el Perú lamentablemente tiene precio, y estas poblaciones empobrecidas ofrendan lo más valioso que tienen su vida, y así seguimos sin escuchar al pueblo.
Urge una transición pactada, pero no solo entre el ejecutivo y legislativo, sino con los dirigentes sociales y populares, es decir con el pueblo, no negociado entre ellos.
El colmo es que el contralor general de la República debe ser elegido por el congreso, cuando sabemos la cantidad de denuncias que tienen por corrupción y enriquecimiento ilícito, y se cubren con la inmunidad para tener impunidad, así no se avanza nada y generan mayor rechazo. Los peruanos estamos en contra de este parlamentarismo radical y lobista, por eso se dice que son vende patria, lastimosamente no contamos con una clase política culta que haga una lectura de la situación, y llegamos a la conclusión que no hay congresistas progresistas, sino que todos son radicales, por eso están permitiendo un gobierno cívico militar, que tiene sus orígenes en las décadas más funestas de nuestra historia republicana (Fujimontesinismo).




