LA VOZ DE LA MUJER
Denesy Palacios Jiménez
En el año 2009, se llevó a cabo el Encuentro Nacional Andino Amazónico como la preparatoria para la IV Cumbre Continental de Pueblos y Nacionalidades del Abya Yala. Las organizaciones indígenas, campesinas y agrarias presentes elaboraron un documento final donde pedían la derogatoria del Tratado de Libre Comercio con Estados Unidos. Según el documento, el gobierno peruano cede a la presión de las compañías transnacionales mineras y petroleras, despidiendo a los funcionarios del Ministerio de Energía y Minas que cuestionan las concesiones. Además, el manifiesto afirma que el paquete legislativo del Tratado de Libre Comercio (TLC) con Estados Unidos fue declarado inconstitucional tanto por el Tribunal Constitucional como por la Comisión Multipartidaria del Congreso de la República. Pero no existe voluntad política de derogar las normas y resolver los conflictos con las comunidades andinas y amazónicas. También afirma el documento, que se está preparando un desalojo violento de los territorios de las comunidades para, así favorecer a las transnacionales y no a los pueblos locales.
Ante todo, las organizaciones alertan a todos los movimientos sociales del Perú y del mundo, sobre esta problemática que siempre es callada y como que no queremos darnos cuenta de que somos un país con una nación muy rica y heterogénea. Además, piden la derogatoria de la Ley de Recursos Hídricos que allanan el camino de la privatización del agua y aquellos decretos que criminalizan a los pueblos indígenas. Igualmente, piden que se les consulte para la toma de decisiones tal como lo establece el Convenio 169 de la OIT, la Declaración sobre los Derechos de los Pueblos indígenas de la ONU y la Ley de participación Ciudadana. FInaliza dicho documento solicitando la renuncia del presidente de la República, de aquel entonces por atentar contra los Derechos de las comunidades y vulnerar la soberanía de los pueblos. Y demandan una nueva Constitución Política del Estado, en la cual se reconozcan los derechos a conservar la naturaleza y el Estado Pluricultural.
Frente a estos hechos los obispos de la Amazonía también hicieron llegar su pronunciamiento, y fundamentan que la región amazónica es rica en culturas milenarias y en biodiversidad. Por lo tanto, es fuente de vida y esperanza para la humanidad, lo cual constituye un regalo de Dios y exigen a todos los peruanos y peruanas la responsabilidad de cultivar la tierra y cuidarla; insisten que, en las intervenciones sobre los recursos naturales, no predominen los intereses de grupos que arrasan irracionalmente las fuentes de la vida, en perjuicio de naciones enteras y de la propia humanidad”. Desde esta perspectiva constatamos cómo, en nombre de un sesgado concepto de desarrollo, el Estado permite la deforestación de grandes extensiones de bosques primarios a favor de empresas nacionales y transnacionales para la inversión en plantaciones aceiteras, caña de azúcar y otros. Y son testigos de como no se atiende el clamor de las poblaciones indígenas y ribereñas que desean un desarrollo integral, desconociendo el Estado el uso y ocupación de esas tierras por generaciones.
Por otra parte, tenemos la contaminación de los ríos con el plomo y otros metales pesados y sustancias tóxicas como efecto de una actividad minera (formal e informal) y la extracción de petróleo, de manera irresponsable. Somos testigos del derrame por REPSOL, en la costa peruana, y por supuesto quedo en nada; además, de la tala indiscriminada de la madera sin ningún tipo de control.
Somos testigos de cómo no se atiende el clamor de las poblaciones indígenas y ribereñas que desean un desarrollo integral, desconociendo el Estado el uso y ocupación de esas tierras por generaciones. En la práctica no se ha tomado en cuenta el derecho de los pueblos amazónicos a ser escuchados, como lo indica la Constitución Política del Estado y los Tratados Internacionales sobre Derechos Humanos, hasta cuándo tendremos políticas nacionales que consideren que somos un país pluricultural y multilingue.




