Desde hace décadas se estudia una tecnología que busca maniobrar sin pilotos los aviones de combate, empleando aire a presión. Es el llamado Control Activo de Flujo (Active Flow Control o AFC).
Esta tecnología se basa en el empleo de chorros de aire a presión sobre diferentes superficies de la aeronave para controlar su movimiento, en lugar de emplear partes móviles con actuadores hidráulicos o eléctricos.
El objetivo es mejorar la maniobrabilidad de la aeronave y reducir su complejidad reduciendo o eliminando partes móviles pesadas y complejas.
Estos actuadores no tendrán piezas eléctricas ni móviles, pero permiten controlar activamente el flujo de aire que pasa sobre una parte de la aeronave o alrededor de ella (de ahí su nombre). Los objetivos últimos son entre otros la reducción del rozamiento, permitir elevados ángulos de ataque, alas más delgadas y estructuras más eficientes que permitan reducir el consumo de combustible o poder almacenar más en las alas, ventajas aplicables tanto a aviones comerciales como civiles.
En este escenario la Agencia de Investigación de Proyectos Avanzados de Defensa estadounidense (Defense Advanced Research Projects Agency o DARPA) tiene en marcha el programa CRANE (Control of Revolutionary Aircraft with Novel Effectors, que podría traducirse por Control de Aeronaves Revolucionarias mediante Efectores Novedosos) para el desarrollo de esta tecnología.




