Por Willy Marcellini Ramírez (*)
Hay una gran diversidad de obstáculos, reales e imaginarios, muchos de índole emocional que podrían estar impidiéndole tomar las mejores decisiones en relación con sus finanzas. Como expliqué anteriormente, la falta de educación financiera puede interferir en la toma de buenas decisiones, pero no es lo único.
Muchas personas se encuentran atrapadas en la trampa psicológica de pensar que sus problemas financieros de adultos tienen origen en la forma en que fueron criados desde que eran niños, y que es difícil de cambiar. Si bien ciertos antecedentes negativos tienen un impacto en nuestras vidas y nos predisponen a tomar malas decisiones, también es una situación que puede brindarnos ciertas alternativas y claves sobre lo que influye en cada uno de nosotros. Ya en nuestra edad adulta, sin menospreciar nuestros antecedentes, somos nosotros los que tomamos las decisiones y podemos adoptar comportamientos que modifiquen nuestras vidas y las de los demás. Pensar como adulto es asumir nuestra responsabilidad, es aprender a no culpar a nuestros padres o entorno de nuestra propia incapacidad para decidir y planear nuestro futuro financiero y, por el contrario, aprender a tomar decisiones y hacer inversiones consistentes. Otro punto de vista muy común en las personas, en relación con sus limitaciones de temas financieros personales, es que “no tienen más porque no ganan más”; en otras palabras, estas personas piensan que si tan sólo sus ingresos fueran mayores, sus problemas personales y financieros se resolverían, esto no es tan cierto y es, hasta cierto punto, debatible.
Mi experiencia, al trabajar y relacionarme con personas de diversa procedencia económica me ha enseñado que lograr el éxito financiero o mejor aún, alcanzar el éxito o la felicidad personal no pasa por cuánto gana una persona, sino que es lo que hace con lo que tiene. Conozco a personas con mucha solvencia financieramente que son pobres emocionalmente y dependientes de ciertas cosas aun teniendo todos los bienes materiales que siempre ha deseado. Del mismo modo, conozco a personas satisfechas, emocionalmente ricas y que son felices, aunque financieramente no tengan mucho.
Esta pandemia nos ha demostrado y enseñado que, pese a muchas dificultades que se haya tenido hoy y quizás en el pasado, se debe de pensar que tenemos muchas cosas, materiales e inmateriales, por las que debemos ser felices y estar agradecidos como tener una familia que está pendiente de uno; los amigos que te rodean y quizás otros que pese a la distancia están con uno; la libertad de decidir qué podemos hacer con nuestro tiempo: estudiar, ver una película, escuchar una canción, ir de compras, al cine, jugar o leer un buen libro; una voz; el poder compartir; entre otras cosas a las que debemos dar valor.
En función a lo anterior debemos prepararnos para tomar buenas decisiones. En el tema financiero, ocuparse más que “pre-ocuparse” por entender los conceptos básicos del ahorro y la inversión. Esto repercutirá en una buena administración de las finanzas personales y nos hará ver que ello no es más complicado que otras cosas que hacemos regularmente en nuestro día a día en el hogar o el trabajo.
Por tanto, sin importar los ingresos o el sueldo que uno tenga puede hacer que su dinero tenga un mejor rendimiento si se practica buenos hábitos financieros y reducimos o eliminamos los errores. Realmente, entre menos se gane, es más necesario y urgente que se aproveche y utilice sabiamente dichos ingresos, de debe procurar administrarlo adecuadamente y no “darse el lujo” de esperar con ansias a que llegue la quincena o fin de mes o un mejor trabajo/negocio que resuelva los problemas financieros; eso nunca sucederá si se continúa con los malos hábitos financieros.
La sociedad y las empresas están cada vez más sujetas a la competencia global, aun en las ciudades aparentemente poco comunicadas o desarrolladas, por lo que urge la necesidad de estar alerta financieramente. No solo la pandemia, sino el conflicto bélico entre Rusia y Ucrania nos lo está demostrando a través de su influencia en los mercados y el impacto en el precio de los productos y servicios que llegan a nuestros hogares. La seguridad de contar con un empleo seguro y bien remunerado cada vez va en decadencia; los despidos y la rotación de los puestos de trabajo están en aumento en diferentes sectores e industrias. Pensar en trabajar muchos años para una empresa o para el gobierno y jubilarse con una pensión digna parece cada vez más parte del pasado y hasta menos rentable; los jubilados con magros sueldos así lo demuestran, por lo que tienen que volver a emplearse en un nuevo trabajo con una salud resquebrajada de por medio. Es menester nuestro desarrollar nuevos y mejores hábitos, nuevas formas de hacer las cosas, de manera innovadora y creativa que nos permitan generar ingresos; pero sin resquebrajar o romper los valores o principios morales tan venidos a menos en nuestra sociedad.
Las finanzas personales no solo consisten en administrar e invertir el dinero, sino también en hacer sabiamente que todos los elementos de su vida personal y financiera empalmen. Para ello, muchas veces es necesario propiciar un plan que permita darle el mejor uso a nuestro limitado tiempo y dinero.
El tiempo de educarse es hoy. Saludos cordiales.




