Escrito por: Edu Acosta Sobrado
El último jueves, 08 de julio, la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL), publicó un nuevo informe titulado “La paradoja de la recuperación en América Latina y el Caribe. Crecimiento con persistentes problemas estructurales: desigualdad, pobreza, poca inversión y baja productividad”. En dicho informe, la CEPAL reportó una elevación en su estimación de crecimiento promedio para la región en 2021 (a 5,2%), sin embargo, destacó que esta expansión no alcanzará para asegurar un crecimiento sostenido, ya que los impactos sociales de la crisis y los problemas estructurales de la región se han agudizado y probablemente se prolongarán durante toda su etapa recuperación.
Según el informe de la CEPAL, el alto crecimiento que experimentaría la región durante el año 2021 se deberá exclusivamente a un efecto rebote de la profunda contracción de 6,8% que experimentó en el 2020, es decir, por muy alto que sea el crecimiento de la región durante este año, es muy poco probable que podamos sostenerlo durante los próximos años.
Para el año 2022, la proyección de crecimiento de la CEPAL para América Latina y el Caribe es mucho menos optimista (2,9%). Esta desaceleración en el crecimiento, con respecto al 2021, se debe principalmente a que los problemas estructurales que limitaban el crecimiento de la región antes de la pandemia se agudizaron aún más durante la misma, lo que repercutiría negativamente en la recuperación de la actividad económica y los mercados laborales.
En el último año, la tasa de pobreza habría alcanzado el 33,7%, y la de pobreza extrema el 12,5%; además, la desigualdad en la distribución del ingreso aumentó (2,9% del índice Gini). En tanto, la inseguridad alimentaria moderada o grave alcanzó al 40,4% de la población en 2020, 6,5 puntos porcentuales más que en 2019; lo que significa que hubo 44 millones de personas más en inseguridad alimentaria moderada o grave en la región, y 21 millones pasaron a sufrir inseguridad alimentaria grave.
Sumado a todo lo anterior, América Latina y el Caribe presenta grandes brechas en la vacunación respecto a los países desarrollados, lo que retrasaría aún más el proceso de recuperación económica. En nuestra región, el porcentaje de la población total con esquema de vacunación completo llega a sólo 13,6%, mientras que en la Unión Europea es de 34,9% y en América del Norte 46,3%.
¿Y el Perú?
Con respecto a nuestro país, el informe de la CEPAL es un poco más optimista. Según sus proyecciones, este año la economía peruana crecerá en 9,5%, que representaría el segundo crecimiento más alto en América Latina y el Caribe, después del de Panamá (12%). Además, en 2022 la expansión sería de 4,4%, muy por encima de la mayoría de países de la región.
Sin embargo, al igual que sucedió con la mayoría de países de la región, la crisis ocasionada por la pandemia también ha ahondado los problemas estructurales de nuestro país. Así pues, el último año la economía se contrajo en 11,2% en 2020, la pobreza monetaria en nuestro país se incrementó en 10%, el desempleo registró su valor más alto en los últimos 20 años, llegando al 16,6%; 10 puntos porcentuales más que en 2019. Además, a pesar de que este año la producción se está recuperando significativamente con respecto al 2020, aún estamos muy por debajo en comparación a los niveles de producción alcanzados en 2019.
Seamos cautos con el optimismo que pueden despertar las proyecciones de crecimiento para este año, no nos ilusionemos en exceso con la posibilidad de crecer al 10%. Crecer está bien, por supuesto, pero no, si ese crecimiento se da de espaldas a la población.




