Cuando tu pequeño sea capaz de manipular objetos, utensilios u otro tipo de herramientas para completar una tarea. Te estará demostrando sus habilidades de control. De mano y de fuerza en los dedos.
Los logros dramáticos como aprender a gatear, ponerse de pie y caminar. Son fáciles de apreciar durante los primeros años de tu hijo. Pero durante esos meses, los pequeños músculos de sus manos y dedos, también le darán bases para su desarrollo cognitivo, social y emocional.
El posicionamiento y el uso independiente
Poco a poco, tu hijo pasará de tomar una sonaja con el puño a recoger objetos pequeños. A usar una manija para abrir un cajón y a manipular juguetes con partes móviles. Todas estas acciones necesitan de habilidades como la fuerza. El posicionamiento y el uso independiente de los dedos. Para poder realizar las tareas antes mencionadas, los niños deben aprender a crear ficción sobre el objeto que están tomando. Mientras ejercen presión sobre el mismo para evitar tirarlo.
Cuando tu pequeño participa en estas actividades, también desarrolla su concentración, atención y memoria. Cuando toma objetos pequeños con los dedos, se concentra para sujetarlos el tiempo suficiente y sin distracciones para poder colocarlos en un contenedor y repetir la tarea.
La conciencia corporal también es importante para este proceso. Tu hijo debe saber dónde están sus dedos, cómo debe posicionarlos y moverlos y qué tanta presión debe ejercer con cada uno. En resumen, su coordinación de mano y procesos cognitivos trabajan en conjunto al momento de manipular objetos.
Aunque parezca muy obvio, la mejor manera de estimular estas habilidades es dándole a tu hijo muchas oportunidades para que manipule toda clase de juguetes y objetos (siempre y cuando no sean peligrosos). Rasgar papel, pasar las páginas de un libro, abrir cajones y puertas, y jugar con bloques de juguete reforzarán y seguirán desarrollando el control de mano y dedos de tu pequeño.
Con el tiempo y la práctica verás cómo tu hijo utiliza estas habilidades en distintas tareas de autocuidado como vestirse. Tambien, cepillarse los dientes, abrocharse las cintas de los zapatos o abrir cajas. También influirá en habilidades cognitivas, como poner atención en una tarea académica, o demostrar capacidad intelectual durante una evaluación.
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