La ciberseguridad emerge como un pilar fundamental en la protección de la intimidad digital. En un avance legislativo significativo, la Cámara de Representantes aprobó de forma abrumadora una ley bipartidista destinada a criminalizar el intercambio no consentido de fotografías y videos de contenido sexual explícito, abarcando incluso las imágenes generadas por inteligencia artificial, conocidas como “deepfakes”. Esta medida responde a la creciente preocupación por el uso indebido de la tecnología para vulnerar la privacidad y generar daño emocional y psicológico.
Según la investigación publicada por The New York Times, la votación de 409 a 2 despejó el camino para que el Presidente Trump promulgue la ley, anticipando una rápida firma. Este amplio consenso subraya la urgencia de abordar el problema del “revenge porn” y la manipulación digital de imágenes íntimas.
La legislación, denominada “Take It Down Act”, busca frenar la difusión de material conocido como “pornovenganza”. Estipula que las compañías de redes sociales y las plataformas en línea deben eliminar dichas imágenes en un plazo máximo de dos días después de ser notificadas. Este requerimiento impone una responsabilidad directa a las plataformas, instándolas a actuar con diligencia para mitigar el daño causado por la distribución no consentida de contenido íntimo.
La aprobación de esta ley marca un hito importante en la regulación del contenido en línea. Representa un esfuerzo conjunto de conservadores y liberales de ambos partidos, demostrando una preocupación compartida por la necesidad de proteger a los individuos de la explotación digital. El respaldo del Presidente Trump, quien la mencionó durante su discurso ante el Congreso el mes pasado, facilitó su avance a través del proceso legislativo.
Presentada por los Senadores Ted Cruz, Republicano de Texas, y Amy Klobuchar, Demócrata de Minnesota, esta ley representa la primera legislación sobre contenido de internet aprobada por el Congreso desde 2018, cuando se aprobaron medidas para combatir el tráfico sexual en línea. Más allá de abordar el “revenge porn” y los “deepfakes”, se considera un paso crucial hacia la regulación de las empresas de internet, que durante décadas han eludido el escrutinio gubernamental.
El apoyo generalizado a la “Take It Down Act” pone de manifiesto la creciente indignación entre los legisladores hacia plataformas de redes sociales como Facebook, Instagram y X por albergar desinformación y contenido perjudicial, en particular imágenes que perjudican a niños y adolescentes. Este descontento refleja una creciente conciencia sobre el impacto negativo que la falta de regulación tiene en la salud mental y el bienestar de los usuarios.
Si bien el “revenge porn” y los “deepfakes” afectan tanto a adultos como a menores, ambos han tenido un impacto particularmente fuerte en las adolescentes. La proliferación de aplicaciones de “nudificación” ampliamente disponibles ha incitado a los jóvenes a crear subrepticiamente imágenes de contenido sexual explícito de sus compañeras de clase y luego hacerlas circular. Esto ha generado un ambiente de acoso y humillación en línea que requiere una respuesta urgente y efectiva.




