El Colegio Luis Carranza de Huamanga en Ayacucho, gravemente afectado por temporal de lluvias y granizo

La infraestructura educativa en el Perú, un pilar fundamental para el desarrollo social, enfrenta constantes desafíos debido a factores climáticos y la falta de inversión sostenida. En esta ocasión, la emblemática escuela Luis Carranza, ubicada en el corazón del centro histórico de Huamanga, Ayacucho, ha sido severamente afectada por las inclemencias del tiempo, poniendo en riesgo la integridad física de sus estudiantes y generando una profunda preocupación en la comunidad.

Según la investigación publicada por El Comercio, las intensas lluvias y granizadas recientes han causado estragos significativos en la estructura del colegio Luis Carranza, una institución con más de siete décadas de historia que forma parte del patrimonio arquitectónico de la ciudad.

El deterioro más evidente se encuentra en el tejado, donde una sección considerable se ha derrumbado, dejando al descubierto aulas y espacios comunes. María Díaz González, representante de los padres de familia, ha alzado su voz para denunciar la desatención de las autoridades regionales y del Ministerio de Educación ante esta situación crítica. La señora Díaz enfatizó el peligro inminente que enfrentan los alumnos, resaltando que el colapso del techo se produjo afortunadamente fuera del horario escolar, evitando una tragedia mayor.

Desde el año pasado, la comunidad educativa ha insistido en la necesidad imperante de construir una nueva infraestructura escolar. Sin embargo, sus reiteradas solicitudes han sido ignoradas sistemáticamente. Las reuniones programadas con el Gobierno Regional de Ayacucho han sido canceladas en múltiples ocasiones, evidenciando una falta de compromiso con la problemática. Incluso una manifestación pacífica, llevada a cabo el 8 de abril, no logró obtener respuestas concretas por parte de las autoridades competentes.

Ante la presión, las autoridades se han limitado a prometer reparaciones superficiales, como arreglos en techos y cielos rasos. No obstante, estas intervenciones paliativas aún no se han materializado, dejando a los estudiantes expuestos a un entorno escolar inseguro. Díaz González relató con indignación que un alumno resultó herido recientemente tras ser golpeado en la cabeza por un fragmento de concreto desprendido del techo, un incidente que pone de manifiesto el grave estado de la edificación. La situación se agrava al considerar que Huamanga, con una altitud superior a los 2700 metros sobre el nivel del mar, experimenta variaciones climáticas extremas que aceleran el deterioro de las construcciones.

A pesar de las inspecciones realizadas por personal de Defensa Civil, quienes documentaron fotográficamente los daños, no se han implementado medidas efectivas para mitigar los riesgos. La comunidad educativa, cansada de promesas incumplidas, exige una intervención urgente y la construcción de una nueva infraestructura que garantice la seguridad y el bienestar de los alumnos. La escuela Luis Carranza, además de su valor histórico, representa un espacio vital para la formación de las futuras generaciones de Huamanga, y su deterioro no solo afecta el ámbito educativo, sino también la identidad cultural de la región.