El alunizador Athena de Intuitive Machines está en la Luna, pero su futuro es incierto.

El futuro de la exploración lunar, tanto científica como comercial, vuelve a estar en el aire tras el aterrizaje de la nave Athena en el polo sur lunar. La misión, liderada por Intuitive Machines, busca expandir nuestra comprensión del satélite y abrir la puerta a futuras exploraciones. Sin embargo, el éxito total de la misión pende de un hilo.

Según la investigación publicada por The New York Times, a pesar de haber llegado a la superficie lunar, el estado actual de la nave Athena es incierto, generando interrogantes sobre su capacidad para completar las tareas científicas previstas. La comunidad científica y la empresa Intuitive Machines aguardan con expectación los datos definitivos que aclaren la situación.

Tim Crain, director de tecnología de Intuitive Machines, señaló en una rueda de prensa la dificultad para evaluar los datos finales del descenso, indicando que la incertidumbre radica en determinar si Athena aterrizó de forma estable o si, por el contrario, sufrió un vuelco. Este último escenario podría comprometer significativamente los objetivos de la misión.

La situación evoca el precedente de Odysseus, otra nave de Intuitive Machines que, si bien logró un histórico aterrizaje comercial en la Luna el año pasado, también experimentó problemas de estabilidad tras tocar la superficie. La experiencia de Odysseus sirve como un recordatorio de los desafíos inherentes a la exploración lunar, especialmente en el complejo terreno del polo sur.

Steve Altemus, director ejecutivo de Intuitive Machines, informó que la nave transmitió datos contradictorios sobre su orientación. No obstante, un sensor crucial, la unidad de medición inercial, parece sugerir que Athena podría estar ladeada. La confirmación de este dato es vital para determinar las acciones a seguir y evaluar el alcance de las investigaciones que Athena puede realizar.

Un posible factor contribuyente al accidentado aterrizaje podría ser la información errática proporcionada por los instrumentos láser encargados de medir la altitud de la nave durante el descenso final. La precisión de estos instrumentos es crítica para garantizar un aterrizaje suave y seguro, y cualquier anomalía puede tener consecuencias directas en la estabilidad de la nave.

A pesar de la incertidumbre actual, Crain destacó que el desempeño de Athena durante la mayor parte de su trayectoria fue superior al de Odysseus en la misión anterior, manteniendo viva la esperanza de un resultado positivo. La empresa anticipaba un alunizaje exitoso y aguarda con cautela los resultados de los análisis en curso.