El acoso entre estudiantes ya no termina cuando suena la salida de clases. Mensajes, publicaciones y grupos en redes sociales pueden prolongar las agresiones durante el día y llevarlas hasta el hogar de las víctimas. La Organización Panamericana de la Salud (OPS) advierte que esta violencia afecta la salud y el bienestar de niños y adolescentes.
De acuerdo con datos reunidos por el organismo, aproximadamente uno de cada cuatro adolescentes de 13 a 17 años en América Latina y el Caribe declaró haber sufrido acoso escolar durante el último mes. La proporción varía entre subregiones: ronda el 23 % en Centroamérica y alcanza el 30 % en América del Sur.
La agresión continúa después de clases
El ciberacoso puede adoptar la forma de amenazas, humillaciones o difusión de contenidos a través de redes sociales, aplicaciones de mensajería y otras plataformas. Su alcance dificulta que la víctima encuentre una pausa fuera de la escuela. La OPS señala que el acoso puede tener consecuencias para la salud física y mental, y recomienda atenderlo desde los ámbitos educativo, sanitario y familiar.
El problema tiene dimensión mundial. La Unesco estima que el acoso afecta cada mes a uno de cada tres escolares y que el ciberacoso alcanza a uno de cada diez niños. La organización también vincula estas experiencias con daños en el aprendizaje y la salud mental.
Prevenir exige una respuesta conjunta
La OPS presentó en agosto una guía con medidas para detectar, prevenir y atender el acoso y el ciberacoso. Su propuesta involucra a escuelas, familias, servicios de salud y otras instituciones. Para los estudiantes afectados, esa coordinación puede marcar la diferencia entre enfrentar las agresiones en silencio y recibir ayuda a tiempo.








Comentarios
Comparte tu opinión de manera respetuosa.
Inicia sesión para dejar un comentario.