Editorial. Violencia contra la mujer

El 25 de noviembre se celebró el Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer o Día Internacional de la No Violencia contra la Mujer. Esta conmemoración busca que la ciudadanía en general, tome mayor conciencia sobre la inseguridad, miedo y violencia, a la que millones de mujeres están expuestas o sometidas cada día.

Muchos medios nacionales han informado que el Perú es el tercer país en el mundo donde la mujer sufre de agresiones físicas y sexuales, sin embargo esta afirmación no tiene ningún sustento. Países como Estados Unidos, sí figuran en la lista de los 10 países más inseguros para las mujeres.

Por otro lado, a nivel de Latinoamérica, tristemente el Perú sí ocupa uno de los primeros lugares. La mentalidad machista que hay en todo el país y en nuestro departamento, figura como una de las principales barreras a superar para lograr un cambio positivo y significativo. Solo durante los primeros cuatro meses de 2018, en el departamento de Huánuco se han registrado 1043 casos de violencia familiar y/o abuso sexual de acuerdo a cifras del Ministerio de la Mujer y Poblaciones Vulnerables.

Hace poco, este diario informó un hecho de violencia contra una jovencita de 18 años, estudiante y Miss Unheval. Su enamorado, un año mayor que ella, la golpeó y asfixió hasta casi matarla. El sujeto para tapar su agresión, la llevó a la ciudad de Lima por una semana, y luego cuando regresaron, los signos de violencia en el rostro de la joven eran sumamente evidentes. Imagínese usted el grado de violencia que usó este tipo. Después de publicada la nota, el padre del joven se apersonó a este diario para decir, informalmente, que su hijo no la había golpeado, “solo la había ahorcado un poco, nada más”.

Es probable que ese joven también se haya criado en un ambiente de violencia y por eso le parece muy normal proceder de esa manera. Sin embargo, si no entendemos que nosotros como personas somos los únicos responsables de nuestros actos y de romper los círculos viciosos a los que estamos expuestos, nunca podremos mejorar como ciudadanos.

Esa jovencita no deseaba denunciar a su enamorado, tal vez por miedo o dependencia, no lo sabemos. Lo cierto es que como ella, muchas mujeres prefieren callar y no denunciar. Esta mentalidad también tiene que ser cambiada. No a la violencia.