El verdadero cambio se logrará sólo con educación. El país logrará su desarrollo en la medida que la calidad de la educación mejore significativamente. Esto significa que la formación docente tiene que primero revolucionar. Si tomamos al modelo mundial de la educación, Finlandia, sólo uno de cada de diez postulantes logra alcanzar un ingreso a las facultades de educación debido al gran nivel de exigencia existente. No solo demostrar capacidades en las materias enseñadas, sino también cualidades como la empatía y la comunicación.
Solo buenos docentes lograrán buenos resultados en sus discípulos con una verdadera formación consejo y guía a nuestros hijos. Debemos de dejar de recular en la educación. Somos como el cangrejo, caminamos hacia atrás ya no se imparten valores en los centros educativos. La sociedad parece haber perdido el respeto, la solidaridad, la puntualidad y lo que es más importante, el amor a la profesión. Un gran porcentaje de maestros acude a sus centros educativos sólo para hacer presencia y luego cobrar sus sueldos; trabajan sin motivación y menos con pasión, especialmente en las zona rural donde hay escaso o nulo control.
Este punto indica otro problema importante en nuestra cultura, la llamada “viveza criolla”… el tratar de hacernos los vivos se ha hecho un estilo de vida. Los maestros no deberían de necesitar estar en permanente cuidado, con un capataz a su espalda, para que cumplan su trabajo a conciencia. El maestro se destacó antiguamente por ser una autoridad en su comunidad y en su pueblo.
En tiempos actuales el maestro ha perdido el respeto, consecuencia lograda por acciones propias de baja demostración de ética y compromiso. Por ejemplo, en el mes de marzo, muchos buscan la manera de no concurrir a sus escuelas y tiene o buscan aliados en algunos irresponsables galenos para conseguir certificados médicos con el fin de no concurrir a laborar.
Ante estas situaciones, municipalidades como la de Leoncio Prado están tomando medidas de prevención y control; con ayuda de los padres de familia y las UGEL, fiscalizarán y supervisarán a los docentes.



