EDITORIAL. Les cortaron las alas

La Sunedu denegó el licenciamiento a la Universidad Alas Peruanas (UAP), la institución con mayor alumnado en todo el país. Penosamente, ese es el costo de la informalidad con la que gran parte de las universidades han estado actuando a nivel nacional. Como es de esperarse, los alumnos resultan siendo los más perjudicados y tendrán que trasladarse a otras universidades.

Son más 65 mil estudiantes que alberga esta universidad, 25 % de ellos en Lima y el mayor porcentaje, 75 %, en provincias. Son precisamente estos locales del interior que mayores deficiencias han presentado con respecto a las condiciones básicas de calidad exigidas por la Sunedu; entre ellas, infraestructura y hacer investigación.

Dadas las circunstancias, los estudiantes tendrán dos opciones a elegir. La primera, podrán solicitar la continuidad de los estudios mediante convenios realizados con universidades receptoras, que obviamente, cumplan con ciertas condiciones de licenciamiento, entre otras. Y la segunda, la continuidad de los estudios en la misma universidad hasta un periodo máximo de dos años.

Por otro lado, la universidad está impedida de admitir nuevos estudiantes bajo ningún motivo. Aparentemente, la UAP ya sabía lo que se le venía, para esto ha buscado realizar fusión por absorción acordada con la Universidad Privada Norbert Wiener. Vale aclarar que esta institución logró el licenciamiento y cuenta con una única sede en Lima. La Sunedu, tendrá que evaluar si esta fusión es válida y si cumple con las condiciones básicas de calidad.

La ley es la ley y se tiene que cumplir. Sus directivos, dueños o promotores, fallaron en no darle las condiciones óptimas de infraestructura y de calidad académica necesarias para los alumnos.

En nuestra región tenemos otras universidades que consiguieron el licenciamiento, como la Universidad Nacional Hermilio Valdizán, la Universidad de Huánuco, o la Universidad Agraria de la Selva, que por esta coyuntura tendrán que recibirlos y ofertar mayores vacantes.