EDITORIAL. Corrijamos la informalidad

La informalidad se ha convertido en uno de los más grandes problemas del departamento de Huánuco. Día a día podemos observar que prácticas informales han invadido casi todos los rubros y sectores existentes. Tristemente nos hemos acostumbrado a eso, a la criollada.

El siniestro último, pudo ocasionar consecuencias mucho más grandes, y peor aún, fatales. Tal vez, se pensó que nunca podría suceder un incendio de esa magnitud en Huánuco. Realmente, el fuego pudo haber llegado al mismo mercado Modelo, los puestos Azules y podríamos estar hablando de toda una tragedia.

Lo sucedido en el mercado Central en la ciudad de Lima nunca debe repetirse. Penosamente, practicamos la informalidad pero no la cultura de la prevención. Una gran parte de establecimientos, galerías y otros, funcionan sin control alguno, peor aún, hacinadas de comerciantes invadiendo las zonas de evacuación, en desorden, con instalaciones eléctricas irregulares, carente de extinguidores o inservibles, y como resultado tenemos lo sucedido.

Esta dañina práctica de la informalidad, está empezando a pasarnos la factura. Recordemos por ejemplo, muchas invasiones, construcciones irregulares, caos del transporte, vendedores informales, por mencionar algunas, fueron motivadas por algunos alcaldes en su momento, como el señor Giles. Hecho vergonzoso y repudiable, que ha causado y sigue causando mucho daño a Huánuco.

Estas prácticas irregulares se han practicado de gestión a gestión. Sin control alguno y por años, de parte del municipio, sin la supervisión de los funcionarios de Defensa Civil, institución que debería trabajar para brindar la seguridad a los comerciantes y a los clientes que por cientos visitan estos edificios, con empresarios informales.

La zona del mercado y la ciudad en general han sido muy afortunadas de que el fuego no se propalara mucho más. Esto debido al trabajo incansable realizado por los bomberos, y por todos los que brindaron su apoyo.

Con lo sucedido, las autoridades tienen que tomar acciones sumamente serias y radicales para supervisar y sobre todo ayudar a los cientos de comerciantes de todas las galerías, para evitar futuros incendios. Es más que probable que muchas de las galerías existentes en la zona estén en la misma situación de informalidad. Se tiene que tomar las medidas preventivas y correctivas lo antes posible.

La vida es una constante lucha, por superarnos, por ser mejores, y rogamos a Dios que nunca suceda otro infierno en nuestra ciudad.