El Congreso de la República, luego de blindarlo y apoyarlo por varios meses, terminó aprobando la acusación constitucional en contra del parlamentario Edgar Alarcón, en su condición de excontralor, por la presunta comisión del delito contra la administración pública, enriquecimiento ilícito agravado, previsto y sancionado en el artículo 401 del Código Penal, en agravio del Estado.
Alarcón es congresista de las filas de Unión por el Perú por Arequipa y conocido archienemigo del infame “lagarto” Martín Vizcarra. Recordemos que Alarcón, fue el promotor de la vacancia de Vizcarra. Asimismo, se encargó también de realizar las investigaciones de las irregularidades cometidas en Palacio de gobierno.
A pesar de ello, ambos tienen mucho en común, en primer lugar, la gran necesidad de buscar impunidad detrás de un escaño y por supuesto, serias denuncias de corrupción.
Ambos sujetos tienen pendiente varias investigaciones en el Ministerio Público y que con mucha habilidad, va alargando y postergando los procesos de investigación.
Es interesante también mencionar que, en la votación en el pleno del Congreso, 62 congresistas votaron a favor y 13 votaron en abstención. Vergonzosamente para Huánuco, uno de estos votos de abstención fue dado por el Willy Bajonero, quien supuestamente tiene discurso de lucha contra la corrupción. Pero que, sin embargo, los actos terminan contradiciendo las palabras.
Interesantemente, los congresistas que en primer lugar defendieron a Alarcón, posteriormente terminaron colocando su cabeza en bandeja de plata.
Definitivamente se acabó el pacto de protección, sería interesante saber porqué.
Alarcón ahora debe enfrentar al poder judicial. Es esta institución la que decidirá su futuro y su veredicto podría rescatar en algo la imagen del PJ, o reforzar la ya negativa percepción.




