Nueva York amaneció teñida de fútbol. A primera hora, cientos de aficionados de Brasil y Marruecos ya recorrían puntos emblemáticos como Central Park o Times Square, apurando las horas previas al esperado debut mundialista de dos selecciones llamadas a competir por todo.
La pasión de las hinchadas
Entre camisetas amarillas y banderas rojiverdes, una imagen se repetía con fuerza: la de Ronaldo Nazário en su versión más joven, estampada en la espalda de muchos seguidores brasileños como símbolo de fe y talismán para el torneo.
En el bando marroquí, la pasión no se queda atrás. Algunos hinchas han cruzado medio mundo para estar presentes. Es el caso de un aficionado llegado desde Madrid, que reconoce haber pagado 1.200 dólares por una entrada para este único partido. “Esperamos hacerlo aún mejor que en Qatar”, asegura, confiado en el papel de su selección.
Con nombres como Brahim como referencia y el ambiente ya en ebullición, la ciudad se convierte en el mejor prólogo posible para un duelo que promete emociones fuertes desde el primer minuto. El partido se disputará en el MetLife Stadium, en las afueras de Nueva York, y marcará el inicio del camino de ambas selecciones en el torneo.







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