La minería ilegal en Pataz, región de La Libertad, sigue siendo un foco de violencia extrema, cobrando la vida de decenas de personas. La lucha por el control de las explotaciones auríferas ha derivado en un escenario macabro, con múltiples víctimas cuyos restos, en muchos casos, permanecen sin identificar, olvidados en los socavones y zonas aledañas. La impunidad y el silencio rodean estos crímenes, mientras las comunidades locales viven bajo el temor constante de las bandas criminales que operan en la zona. Según la investigación publicada por El Comercio , una nueva fosa común, conteniendo al menos cinco cadáveres y restos humanos, fue descubierta en una mina del anexo Santa María. Este hallazgo se suma a la creciente evidencia de la brutalidad ejercida por las organizaciones delictivas que se disputan el dominio de la minería ilegal en la región. Las fuentes consultadas por el diario señalan que la fosa se encuentra en un área previamente controlada por Miguel Antonio Rodríguez Díaz, alias ‘Cuchillo’, quien es señalado como el presunto autor intelectual del asesinato de 13 trabajadores de la empresa R&R. ‘Cuchillo’ fue arrestado en Colombia, pero su influencia en la zona sigue siendo palpable. Este nuevo descubrimiento, que se mantuvo en reserva, tuvo lugar el 27 de octubre de 2024, poco después de que se encontraran los restos de otras 16 personas en una fosa común anterior, un caso que también fue revelado por el mismo medio. La alerta que condujo al hallazgo fue emitida por un representante de la minera formal Poderosa, quien reportó olores nauseabundos provenientes de una chimenea, estructura vertical que conecta los niveles subterráneos de la mina. La policía, tras inspeccionar la zona, confirmó la presencia de un cuerpo en avanzado estado de descomposición, envuelto en plásticos, además de restos óseos adicionales. Una diligencia posterior, llevada a cabo el 2 de diciembre bajo la dirección del fiscal provincial de Pataz, Enrique Valverde Cabrera, confirmó la existencia de cinco cuerpos en la chimenea de código RC 21. Se sospecha que podría haber más restos en una chimenea cercana, la RC 19. Manuel Olórtegui, técnico necropsiador del Instituto de Medicina Legal en La Libertad, quien participó en la recuperación de los cuerpos de la primera fosa común y en la inspección de la chimenea, describió la escena como impactante. Confirmó la presencia de al menos cinco cuerpos mezclados con tierra y mineral dentro de la chimenea, y alertó sobre el posible contenido de la otra chimenea, sellada con escombros. Las autoridades han señalado que el levantamiento de los cadáveres requiere un plan de trabajo coordinado entre la fiscalía, la policía y medicina legal, dada la naturaleza de la escena del crimen. Mientras tanto, los restos permanecen en el lugar, a la espera de las acciones necesarias para su recuperación e identificación. Este caso pone de manifiesto la urgencia de una intervención integral en la zona de Pataz, que aborde no solo la criminalidad asociada a la minería ilegal, sino también las causas subyacentes que la alimentan. Poderosa, tras el asesinato de sus 13 trabajadores en mayo, informó que el número de colaboradores, mineros artesanales y trabajadores de la compañía asesinados por las bandas criminales ascendía ya a 39. La región de Pataz, interconectada por una red de bocaminas, se ha convertido en un campo de batalla donde la vida humana parece tener poco valor. Anteriormente, las bocaminas de Las Tolvas y Galindos, donde se encontró la primera fosa y donde fueron asesinados los trabajadores de R&R, estaban controladas por 'Palermo' y 'Gato Coté', antes de caer bajo el dominio de 'Cuchillo'.