La Unión Ciclista Internacional (UCI) intensificará los controles en la contrarreloj de 21 kilómetros que se disputa este martes en el Tour de Francia femenino, tras detectarse el uso de sujetadores manipulados que podrían otorgar ventajas aerodinámicas a las ciclistas. La medida responde a la protesta de varios equipos durante la carrera y a una comunicación específica de revisiones exhaustivas por parte del organismo rector.
¿Qué son los sujetadores manipulados?
Según la extracción factual, algunos equipos habrían añadido volumen y peso en el pecho de las corredoras para modificar el flujo de aire alrededor del cuerpo, reduciendo la resistencia y mejorando el rendimiento. Estudios científicos citados estiman un beneficio de casi un segundo por kilómetro en posición aerodinámica, una solución que ya se habría detectado en la contrarreloj de los Juegos Olímpicos de París 2024.
El portal neerlandés Wielerflits desempolvó la polémica el domingo, y la reacción de los comisarios fue casi inmediata: más controles y un aviso claro a todas las ciclistas. La UCI buscará posibles incumplimientos de los artículos 1.3.032 y 1.3.033 del reglamento, que prohíben elementos no esenciales o ropa que pueda modificar la morfología del corredor.
Contexto y reglamento
Incumplir estas normativas comporta una exclusión inmediata de la carrera y multas económicas de entre 200 y 1.000 francos suizos (entre 214 y 1.072 euros). Por ello, probablemente hoy no se verá esta tecnología después del aviso preventivo de la UCI.
Bert Blocken, profesor de aerodinámica en la Universidad Heriot-Watt en Escocia y el LUT en Finlandia, explicó al medio cómo funciona esta solución: "Estamos hablando de un carenado de pecho, con lo que cambias el flujo de aire alrededor del cuerpo y así obtienes menos presión en los muslos. Esto significa que el ciclista experimenta menos resistencia del aire. No es cierto que en una contrarreloj se ganen decenas de segundos, pero en un recorrido de 20 a 30 kilómetros se pueden ganar segundos que pueden ser decisivos".
En su estudio pionero, Blocken estimó que estos elementos pueden lograr una reducción del 3,6% en la resistencia al aire, lo que se traduciría en ahorros potenciales de 0,78 segundos por kilómetro, equivalentes a unos 12 vatios menos de esfuerzo para un atleta promedio. En un Ironman, calculó que podrían ahorrarse hasta dos minutos en la línea de meta.
Reacciones y dudas sobre el control
El jefe de innovación y técnica del Lidl-Trek, Koen de Kort, reconoció a The Athletic que los beneficios son reales, aunque su equipo no los ha aplicado en competición: "Hemos encontrado que es beneficioso, hemos probado con un sujetador de deporte comparado con un push-up, y hemos visto diferencias. Seguro que ya ha ocurrido en el pasado, pero nosotros no lo hemos aplicado, no creemos que siga el espíritu del deporte, aunque seguro que otros equipos han encontrado los mismos resultados y experimentado con ello".
Las principales dudas en la caravana residen en cómo controlar efectivamente esta situación respetando la integridad de las deportistas. En el pasado, el uso de bidones en el pecho se popularizó progresivamente hasta que la UCI decidió prohibir la práctica por considerar que alteraba la morfología natural del ciclista. Para la contrarreloj de este martes, sigue habiendo incertidumbre sobre cómo los comisarios verificarán un tema tan sensible que afecta directamente a las zonas íntimas de las corredoras.










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