La Roma desató el éxtasis en el Olímpico con una remontada en los minutos finales ante el Atalanta (2-1) que le mantiene en lo más alto de la Serie A, empatado con el Inter, con 9 puntos de 9 en las tres jornadas disputadas. Gian Piero Gasperini, que se enfrentaba a su ex equipo, le ganó in extremis el duelo de veteranos técnicos a Maurizio Sarri, quien también había ganado sus dos primeros partidos al frente de la Dea.
La primera parte fue un monólogo de la Roma, muy superior con el impulso del joven portugués Rodrigo Mora, ante un Atalanta salvado por el inspiradísimo Marco Carnesecchi, decisivo en todo el partido con sus paradas. El meta italiano empezó su recital tapando sendos cabezazos de Gianluca Mancini y Bryan Cristante.
Y cuando la Roma logró superar a Carnesecchi lo hizo en fuera de juego de Evan Ndicka a la salida de un córner. Al descanso se llegó tras otra providencial intervención del portero de la Dea desbaratando otra buena ocasión de Donyell Malen, quien tras dos recortes en el área vio interceptado su chut a bocajarro. Fue la única ocasión del delantero neerlandés, que llegaba a este partido lanzado tras marcar cinco goles en las dos primeras jornadas, pero no fue su noche y fue sustituido.
El Atalanta golpea primero
Recién iniciada la segunda parte, el Atalanta sorprendió marcando en su primera llegada a la portería de Mile Svilar. Charles De Ketelaere se fue por la izquierda de Mario Hermoso, Ndicka rechazó en corto su centro y Emerson fusiló en carrera (47'). Carnesecchi, muy seguro, repelió un disparo de primeras, pero el Atalanta pudo sentenciar en dos ocasiones seguidas clarísimas. En la primera a Lazar Samardzic se le fue fuera un remate a bocajarro y en la segunda Nikola Krstovic perdonó el 0-2 tras quedarse solo en pugna con Mancini y cruzar en exceso ante Svilar.
La Roma estaba tocada pero resurgió con la entrada de Santiago Castro por Malen y nada más saltar al campo el delantero argentino, previo recorte en el área, reventó su disparo contra el poste.
Final de locura en el Olímpico
El tramo final del partido fue un intento desesperado de la Roma, que se estrellaba contra un frontón defensivo, Carnesecchi y el larguero, que repelió un cabezazo de Castro, enfrentado con los palos. Parecía imposible que la Roma pudiera derribar el muro pero lo logró no una sino dos veces en un desenlace espectacular. En el minuto 89, Mario Hermoso empató en un córner botado por Matías Soulé al colocar en el segundo palo un cabezazo en el primero.
La Roma insistió, no se dio por satisfecho con el empate y, en el añadido, Soulé, elegido MVP, desató la euforia al recortar a Davide Zappacosta y definir por el palo corto en el único error de Carnesecchi, que no tapó lo suficiente el ángulo. Aunque tarde, el triunfo hizo justicia a la apuesta ofensiva de una Roma que remató 37 veces, 10 de ellos entre los tres palos, en todo el partido.
El árbitro Andrea Colombo mostró tarjeta roja a Gaetano (97') y amarilla a Bellanova (84') en un encuentro con 67.279 espectadores en el Olímpico.










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