El Real Madrid se ha quedado sin uno de sus grandes objetivos de mercado, al menos por ahora. Rodri, el centrocampista del Manchester City y Balón de Oro, habría decidido marcharse al Barcelona, según ha trascendido en las últimas horas. La decisión del jugador, aún no confirmada oficialmente, ha caído como un jarro de agua fría entre los aficionados blancos, que ven cómo el club deja escapar a un futbolista que habría resuelto los problemas de juego y orden del equipo.
Un fichaje que se dejó pasar
Florentino Pérez, presidente y director deportivo del Real Madrid, había puesto en marcha una ambiciosa política de fichajes tras ganar las elecciones. Anunció la llegada de Mourinho y comenzó a comprar cromos, de Cucurella a Bernardo Silva pasando por Dumfries y Konaté. El episodio de Enrique Riquelme y las elecciones había sido un episodio aislado, y Pérez volvía a mandar con una pléyade de nuevas estrellas que lucir.
Faltaba una por incorporar que le hubiese ido al Madrid como anillo al dedo: Rodri. Sin embargo, el centrocampista del City era una apuesta de su opositor, y eso ya no ayudaba. Además, pese a ser Balón de Oro, no es un delantero mediático tipo Mbappé o Vinicius que venden muchas camisetas. En ese sentido, le llenaba mucho más Diomande.
Entre unas cosas y otras, el presidente/director deportivo del Madrid fue dejando pasar los días sin entrar a matar por Rodri. Y de tanto marear la perdiz, la perdiz voló. Lo que quizás no se esperaba Pérez es que volase hacia el Camp Nou. Y ahí llegó la tormenta.
Malestar en la afición blanca
Aunque el mismo día les anunciasen el multimillonario fichaje de Diomande y la renovación de Vinicius, casi todos los seguidores blancos hablaban de lo mismo: de que Rodri, el pivote que habría acabado con los problemas de juego y orden del Madrid, les dejaba tirados por el Barça por la inacción de Florentino. Y es que no apostar por él se interpreta por muchos merengues como otra muestra de prepotencia del emperador blanco cuando es evidente que al Madrid le falta un director de juego.
Pérez ganó las elecciones, pero sus decisiones siguen provocando mal rollo. Si no entra la pelota, o le entra más al Barça con Rodri, tendrá lío en el Bernabéu.










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