El Real Zaragoza venció a la SD Ibiza en el estadio Can Misses, en un partido correspondiente a la Primera Federación. La victoria dejó una imagen simbólica: el abrazo entre el entrenador Ibai Gómez y el extremo Óscar Ureña tras el encuentro. Ambos completaron su mejor actuación desde que coinciden en Zaragoza. Fue una victoria coral, que reunió a todo el grupo, aunque los dos fueron los protagonistas indiscutibles en el recinto balear.
Ureña ingresó en la segunda mitad y fue determinante. Según el relato del partido, el extremo aprovechó la labor de Edu Espiau y convirtió dos balones muertos: en el primero amagó y cruzó su remate; en el segundo arqueó el cuerpo y ajustó su disparo con el interior. El equipo maño se impuso en un partido que, de acuerdo con la crónica, Ibai Gómez había imaginado y diseñado desde su tablero; su pupilo completó la frase y ganó la partida por su cuenta.
Un fichaje gestado con paciencia
Óscar Ureña llegó al Real Zaragoza el 27 de agosto, en un movimiento que este medio adelantó en primicia. El club necesitaba cubrir el hueco dejado por la salida de Emil Hansson y trazó su incorporación con estricta confidencialidad. El nombre del extremo ya estaba en las cuentas de la dirección deportiva meses antes, aunque su contratación exigía un compás de espera. La marcha de Hansson ofreció la ocasión cuando el fichaje ya se daba por perdido.
Lalo Arantegui y su cuerpo de trabajo —integrado por Fran Gracia, Néstor Pérez y Quique García— ejecutaron el fichaje en tiempo récord. La operación se explicó mejor a partir de un nombre: Ibai Gómez. El técnico había dirigido a Ureña en la selección de la República Dominicana durante los Juegos Olímpicos de París. El extremo encontró en Zaragoza un factor que, según la crónica, siempre hizo la diferencia: un entrenador que nunca dudó de su talento.
Maestro y alumno, dos años después
Ibai Gómez y Óscar Ureña se reencontraron dos años después, en el mayor desafío de sus carreras. Tras sumar 8 goles y 1 asistencia en el filial del Barcelona, el Real Zaragoza representó para Ureña un salto de ambición y una prueba clave. El técnico vasco, por su parte, busca escribir en Zaragoza una historia que quede para siempre.
Si Ibai Gómez maneja una plantilla con recursos, poder y alternativas en Primera Federación, el técnico ha encontrado en Ureña un factor diferencial. El extremo cultiva un fútbol hecho de regates y de puro desequilibrio, plástico y veloz. Por segunda semana consecutiva, es estrella en el periódico del lunes.
Ante el Cartagena, Ureña desatascó el partido en el momento de la verdad: a la carrera, encontró su mejor pedalada y trazó un centro medido para Jaume Jardí. Cinco días más tarde, conquistó Can Misses desde el banquillo, listo e intuitivo. Han bastado cuatro partidos para que Óscar Ureña e Ibai Gómez sonrían juntos; tras el triunfo, el maestro y su alumno se fundieron en un abrazo de fútbol.
La racha que persigue el Zaragoza
El conjunto maño afrontaba el compromiso con el objetivo de lograr su cuarta victoria consecutiva. En la previa, Ibai Gómez anticipó que habría ajustes: "Va a haber cambios tácticos y va a haber cambios en la alineación", declaró. También mostró su entusiasmo por la opción de prolongar la racha: "Tenemos una oportunidad de hacer 12 de 12, y creo que eso es de ilusionar".
Entre las bajas confirmadas para el desplazamiento balear estuvo la de Ander Herrera, ausente por problemas físicos en la espalda. El entrenador explicó que el centrocampista intentó ejercitarse con el grupo durante toda la semana y reconoció que la dolencia es más persistente de lo deseado, por lo que resulta imposible precisar una fecha para su vuelta. "Yo espero que esté cuanto antes, porque aporta mucho en todos los sentidos", admitió.
Ibai Gómez también valoró el apoyo de los aficionados desplazados a las Islas Baleares, a quienes señaló como el elemento verdaderamente diferencial del club, y se fijó la meta de llenar progresivamente el Ibercaja Estadio respondiendo en el campo con buenos resultados.
La presión de un favorito
El Real Zaragoza afronta la temporada con la exigencia de su historia, su presupuesto y el reciente descenso, circunstancias que lo colocan como uno de los rivales a batir de la categoría. El propio Ibai Gómez asumió esa condición en la previa de su estreno liguero ante el Nàstic, rival al que definió como "muy incómodo".
"Cada fin de semana vamos a tener un partido dificilísimo. Vamos a ser el rival a batir en todos los enfrentamientos y somos muy conscientes de lo que cuesta ganar todos los partidos", afirmó el técnico.
En aquella comparecencia, el entrenador también dejó una pista sobre la identidad que quiere imponer: "Vais a ver a un Real Zaragoza que va a apretar muy alto, como hemos hecho durante la pretemporada". Y rebajó cualquier exceso de confianza con una idea que resume su discurso: "Asumimos con naturalidad la exigencia que tiene llevar este escudo, pero el escudo por sí solo no gana".
Con este resultado, el Real Zaragoza prolonga su racha en el arranque de la Primera Federación. El calendario y los próximos rivales no fueron precisados en la información disponible.










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