El Real Madrid disputó este sábado un amistoso de pretemporada ante el Ferencvaros en el Groupama Arena de Budapest, un encuentro que dejó una acción polémica en los primeros minutos: el árbitro no pitó un claro penalti a favor del conjunto húngaro por unas manos de Dumfries.
Con el marcador todavía 0-0 y cuando apenas se habían jugado cinco minutos, el neerlandés interceptó con la mano y el brazo extendido un disparo a puerta del Ferencvaros. Pese a las protestas de los jugadores locales, el colegiado no indicó nada y dejó seguir el juego.
El Madrid se adelanta y amplía la ventaja
Ya cerca del descanso, el canterano Mario Rivas adelantó al Real Madrid con un gol que rompió la igualdad. En el inicio del segundo tiempo, Carlos Espí marcó su primer tanto con la camiseta blanca, ampliando la ventaja del equipo español.
El Ferencvaros, sin embargo, reaccionó y poco después recortó distancias con un gol de Kenan Kodro, dejando el marcador en un ajustado resultado favorable al conjunto blanco.
La jugada más comentada del partido fue, sin duda, la mano de Dumfries en el área. Las imágenes mostraron cómo el defensor interceptó el disparo con el brazo extendido, una acción que en otros contextos suele ser sancionada con penalti. Sin embargo, el árbitro consideró que no había infracción, generando malestar en el equipo húngaro.
Este tipo de decisiones arbitrales, incluso en partidos amistosos, suelen generar debate, y esta no fue la excepción. Las protestas de los jugadores del Ferencvaros no cambiaron la decisión del colegiado, y el juego continuó sin mayores contratiempos.
El Real Madrid continúa así su preparación para la próxima temporada, sumando minutos y probando a sus jóvenes talentos como Mario Rivas y Carlos Espí, quienes aprovecharon la oportunidad para mostrar su calidad.










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