Job Ochieng vive horas inolvidables tras su exhibición con la Real Sociedad ante el Elche en el Martínez Valero, donde marcó un gol, repartió dos asistencias y firmó una actuación portentosa. El extremo keniata de 23 años se ha convertido en una pieza útil para Matarazzo en la rotación del primer equipo, tal como el técnico ya anticipó la temporada pasada. Sin embargo, su presente podría haber sido muy distinto si no se hubieran encadenado una serie de acontecimientos clave.
El acuerdo con el Mallorca que no se concretó
Según adelantó Radio Marca Donostia, Ochieng, que finalizaba contrato con el Sanse en junio, alcanzó un acuerdo en febrero con el Mallorca para marcharse libre al final de la temporada. El conjunto bermellón, que entonces militaba en Primera División, vio potencial en el jugador pese a que aún no había explotado del todo y le ofreció alrededor de 400.000 euros para dar el salto al fútbol profesional. La operación estaba liderada por Aritz Aduriz, según la misma fuente.
Sin embargo, Matarazzo intervino de inmediato. El entrenador veía futuro en Ochieng y pidió a la Real Sociedad que le renovara e hiciera el esfuerzo económico, además de convencer al futbolista con un horizonte en Primera División en Zubieta. Fueron semanas decisivas.
La apuesta de Matarazzo y el debut
Consciente del interés del Mallorca, Matarazzo insistió y llevó a Ochieng por primera vez convocado con el primer equipo en enero, para el partido contra el Barcelona. Repitió con el Celta, el Athletic y el Elche, día en el que debutó oficialmente, y también estuvo en la semifinal de Copa ante los rojiblancos. El jugador siguió en dinámica de primer equipo hasta final de temporada, con apariciones estelares también en el Sanse, al que ayudó a salvarse con nueve goles, siete de ellos a partir del 16 de febrero.
Cuatro días después de esa fecha, con gol ante el Málaga incluido, se anunció su renovación hasta 2028. A partir de entonces, Ochieng explotó, sabiendo que tendría una oportunidad real en el primer equipo la siguiente temporada.
Consolidación en el primer equipo
Este verano se ganó un hueco en los planes de Matarazzo como explorador de espacios y repetidor de esfuerzos, un perfil que la plantilla necesitaba para aportar profundidad. Le dieron la ficha del primer equipo con el dorsal '12', y no ha desaprovechado la oportunidad. Fue titular en el Santiago Bernabéu y clave en el gol de Sucic, y repitió en Elche con un planteamiento casi hecho a su medida, respondiendo de manera incontestable.
Ahora, la atención se centra en los siguientes pasos de su evolución, con un jugador que ha pasado de tener un pie fuera de la entidad a convertirse en una alternativa real en la rotación de la Real Sociedad.










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