Nicolás Valentini (25) se ha ganado la condición de imprescindible en la zaga del Deportivo Alavés. El central argentino, que llegó al club vitoriano el pasado verano con contrato hasta 2029, ha ido sumando peso hasta convertirse en una pieza fija para el técnico Quique Sánchez Flores, según destaca el medio Mundo Deportivo.
El zaguero, de 1,87 metros y perfil zurdo, se formó en Boca Juniors, donde llegó al primer equipo y disputó la final de la Copa Libertadores de 2023. Posteriormente probó suerte en Italia, con la Fiorentina y una cesión al Hellas Verona, antes de aterrizar en Vitoria.
Un central zurdo para el esquema de tres
Valentini se desenvuelve con comodidad en el dibujo de tres centrales que propone Quique Sánchez Flores, especialmente cuando actúa en el costado izquierdo. En esa posición puede explotar su condición de zurdo y contar con coberturas cercanas al salir a encimar al rival, un rol que le sienta mejor que el de central en el centro de la zaga, donde habitualmente juega Ville Koski.
El argentino es un defensor práctico, contundente en los duelos y con capacidad para imponerse por arriba. No necesita adornarse: va al choque, protege el área y complica la vida al delantero rival, características que le han permitido ganarse la confianza del entrenador.
Un futuro prometedor en LaLiga
La adaptación de Valentini a LaLiga marcha viento en popa, según la misma información. El técnico le dio la alternativa y el zaguero la ha aprovechado partido tras partido, demostrando que su periodo de aclimatación al fútbol español avanza de forma positiva y que promete dar mucho que hablar a lo largo del campeonato.
El Alavés, por su parte, no atraviesa un buen momento de resultados en los últimos tiempos. Sin embargo, en el fútbol a veces se trata de sembrar para recoger más tarde, y la estabilización de Valentini en la zaga se presenta como un plan para ganar en solidez de cara a lo que resta de LaLiga.










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