Cada partido del Mundial de 2026 se ha detenido dos veces para que los jugadores beban agua. Lo que la FIFA vendió como norma médica se ha convertido en una de las mayores fuentes de ingresos publicitarios de la historia del fútbol. Las pausas de hidratación, de tres minutos en los minutos 22 y 67 de cada encuentro, se aplican en los 104 partidos del torneo sin discriminar por temperatura, incluso en estadios climatizados donde se ha visto a aficionados con rebequita.
Un torneo rediseñado con códigos estadounidenses
La FIFA lleva años persiguiendo el mercado estadounidense sin que el fútbol termine de calar frente al baloncesto, el fútbol americano o el hockey. Este verano ha cambiado de estrategia: en vez de vender el fútbol tal cual es, lo ha rediseñado con los códigos culturales y televisivos de Estados Unidos. Pausas que cortan el juego, publicidad en mitad del partido, famosos pagados para ocupar el palco, hospitality desbordado, entradas carísimas, un descanso de la final que dobla su duración habitual para meter un concierto... El torneo se ha jugado también en México y Canadá, pero no ha dejado de sonar a NFL y a NBA. El partido ha dejado de ser el producto. El show previo, el descanso y el show posterior también son producto.
Las pausas de hidratación como motor publicitario
La pieza central son las pausas de hidratación: tres minutos en los minutos 22 y 67 de cada uno de los 104 partidos. La FIFA las anunció en diciembre como una prevención sanitaria y autorizó a las televisiones a llenar el hueco con hasta dos minutos y diez segundos de anuncios. No es la única pieza del decorado: el descanso de la final se ha ampliado a unos 30 minutos para una actuación musical al estilo del Super Bowl; ha aparecido una backroom VIP, similar a los palcos de la NFL, donde autoridades, familiares y famosos siguen el partido; y la producción televisiva ha adoptado planos, accesos a vestuarios y túneles que hasta ahora eran terreno del fútbol americano.
Las cifras del cambio de modelo
Los números explican por qué a la FIFA le ha compensado el cambio de modelo. Los ingresos audiovisuales del organismo han crecido un 36% respecto a Catar 2022, hasta unos 3.925 millones de dólares. Fox calcula ingresar entre 250 y 500 millones de dólares solo con la publicidad de las pausas de hidratación. Un anuncio de 20 segundos durante una pausa se ha llegado a vender en Francia por 425.000 euros. Para la puja de derechos de 2030 y 2034, las ofertas en Estados Unidos podrían arrancar en 1.000 millones de dólares y llegar a 2.000 millones si se empaquetan ambos torneos.
Resistencias y próximos pasos
No todo el fútbol se ha subido al carro. La Premier League, la más rica y la menos necesitada de nuevos ingresos, no contempla pausas: la regulación británica limita los anuncios en directo y en Inglaterra rara vez hace el calor que las justificaría. La UEFA ha dicho que no las llevará ni a la Champions ni a la Eurocopa de 2028. Sin embargo, la CONMEBOL ya ha anunciado pausas de 90 segundos para la Libertadores y la Sudamericana de 2026. La MLS y la NWSL negociarán sus próximos derechos con el precedente del Mundial encima de la mesa. Y la FIFA prepara la puja de 2030, con España como una de las sedes, sabiendo que las cadenas ya no pagarán solo por los 90 minutos de partido: pagarán también por los minutos en que se detiene.









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