En julio de 1986, apenas terminado el Mundial de México, el periodista Alfonso Pocho Rospigliosi vivió una escena que parecía irreal. Mientras los reporteros hacían maletas y redactaban los últimos despachos, él llegó al Hotel Crown Plaza de la avenida Reforma para encontrarse con el exmediocampista peruano Ramón Mifflin. Lo que no sabía es que esa visita lo llevaría a una conversación inesperada con el Rey Pelé.
La historia fue rescatada por el propio Rospigliosi en 'La columna de Pocho' de El Comercio, publicada el 11 de julio de 1986, y cobra nueva vigencia en medio del Mundial 2026, que vuelve a reunir al planeta alrededor del fútbol.
Una hamaca junto a la piscina
Mifflin condujo a Pocho hacia una terraza cercana a la piscina. Allí estaba Pelé, no rodeado de guardaespaldas ni de cámaras, sino simplemente descansando en una hamaca bajo el sol mexicano. El astro brasileño atravesaba una etapa distinta de su vida: acababan de proponerle participar en una película donde interpretaría a un periodista deportivo y había colaborado con la televisión brasileña durante el Mundial.
La charla comenzó con asuntos que ocupaban las portadas deportivas de entonces: el fichaje de Gary Lineker por el Barcelona, la situación de Claudio Borghi, recientemente transferido a Italia, y los movimientos del mercado europeo. Pelé escuchaba y opinaba con tranquilidad, no como una leyenda distante sino como un hombre que seguía cada detalle del fútbol mundial.
El elogio inesperado a Maradona
En aquellos años de mediados de los 80, la prensa deportiva alimentaba comparaciones constantes entre Pelé y Maradona. Sin embargo, el brasileño no parecía interesado en esa guerra de opiniones. Por el contrario, habló con admiración del capitán argentino, destacó sus goles, su liderazgo y se detuvo especialmente en aquella obra maestra frente a Inglaterra: el segundo gol, el mejor del mundial, acontecido el 22 de junio.
Pelé confesó que le sorprendían algunos comentarios que intentaban minimizar aquella jugada. No entendía cómo alguien podía atribuirla a errores defensivos ingleses. Para él, fue una 'demostración de talento puro'. Y fue más lejos: afirmó que Maradona fue el mejor jugador del mundial, una declaración fuerte viniendo del hombre que para millones seguía siendo el mejor futbolista de todos los tiempos.
Saludos al Perú y una teoría curiosa
Entre comentario y comentario, Pelé preguntó por Héctor Chumpitaz y envió saludos a Teófilo Cubillas, a quien había concedido en esas semanas una entrevista para una cadena de televisión estadounidense. También reservó un elogio especial para Julio César Uribe, a quien había observado jugando con Junior de Barranquilla.
Entonces apareció un tema inesperado: Perú. Pelé recordó las eliminatorias de 1957, cuando Brasil eliminó a la selección peruana gracias a un gol de Didí en el Maracaná. Después de aquella clasificación, Brasil conquistó el Mundial Suecia 1958, el torneo donde Pelé debutó en la Copa del Mundo y comenzó su leyenda. Luego estableció una comparación curiosa: Argentina había conseguido su clasificación para México 86 tras aquel sufrido empate con Perú en Buenos Aires (2 a 2) y posteriormente se convirtió en campeón del mundo.
Entonces lanzó una frase que hizo reír a los presentes: según su teoría, para campeonar en los mundiales primero había que eliminar a Perú en las eliminatorias. Lo dijo en tono de broma, pero también con el respeto que siempre le tuvo al fútbol peruano. Ramón Mifflin, sentado cerca, escuchaba divertido.
El final de una conversación irrepetible
La charla continuó durante varios minutos más. Pelé habló de otros jugadores que le habían impresionado durante el torneo: el danés Preben Elkjaer, el francés Jean Tigana y su compatriota Julio César. Poco después aparecieron Clodoaldo y Rivelino, sus antiguos compañeros en la selección brasileña, para cumplir compromisos televisivos. La conversación llegaba a su fin.
Alfonso Pocho Rospigliosi contó que Pelé se levantó, se despidió cordialmente y desapareció rumbo a otra jornada de trabajo mundialista. El periodista se quedó entonces con una entrevista inesperada, una de esas historias que el periodismo encuentra cuando deja espacio para el destino, el azar o la suerte. Hoy, cuando el Mundial 2026 vuelve a reunir a las naciones futboleras del planeta, aquella charla junto a una piscina adquiere una dimensión especial.









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