El triunfo agónico de Universitario de Deportes sobre Alianza Lima desató una ola de cuestionamientos en redes sociales, no solo por el gol de Lisandro Alzugaray que selló el resultado, sino por la forma en que Peter Arévalo, conocido como Mr. Peet, narró la conquista. Las críticas apuntaron a una supuesta demora en el festejo y a una falta de imparcialidad en la transmisión.
Sin embargo, la asignación de narradores en la Liga 1 2026 no responde únicamente a criterios editoriales del canal. Según reveló Diego Rebagliati, panelista de L1 MAX, los propios clubes tienen injerencia directa en la elección de las voces que acompañan sus partidos como locales.
El esquema que nadie había explicado
En el programa Fútbol Satélite, Rebagliati detalló que tanto Alianza Lima como Universitario de Deportes solicitan de manera expresa que determinados comunicadores estén al frente cuando cada club actúa como local. En el caso del cuadro íntimo, esa figura es Mr. Peet; en el de los cremas, el exarquero y confeso hincha merengue José Carvallo.
“Peter es un narrador partidario, yo no me voy a poner a comentar a estas alturas lo que él hace. Cuando Alianza es local lo hace él, cuando la ‘U’ es local va José Carvallo, y así lo han pedido los clubes, así lo ‘recontra’ piden. Cuando Alianza es local, si pudiera Alianza pondría cinco comentaristas de Alianza; y la ‘U’ igual. No sabés la presión que hay”, sostuvo Rebagliati en Fútbol Satélite.
La declaración sorprendió a su compañero Óscar Del Portal, quien cuestionó si acaso los clubes creían que el narrador o el comentarista podían inclinar la balanza dentro del campo de juego. La respuesta de Rebagliati fue contundente: “Los clubes no sabes lo que joden por eso. No querían que vaya Gustavo Peralta, por ejemplo”.
Con esa frase, el panelista dejó en claro que la presión de las instituciones sobre la cobertura mediática va más allá de una simple preferencia estética. Se trata de un condicionamiento concreto sobre quiénes pueden o no aparecer en pantalla cuando sus equipos están en juego.
La defensa de Kevin Pacheco
En medio del cruce, el periodista Kevin Pacheco salió al cruce de las críticas dirigidas hacia Mr. Peet y ofreció una lectura diferente sobre el episodio que desató la polémica. Para Pacheco, la reacción del narrador al momento del gol de Alzugaray no respondió a una incomodidad por el resultado, sino a una lectura de la jugada en sí misma.
“A mí no me gusta hacer periodismo de periodistas para nada. Pero sí tengo que señalar que la expresión, conociendo además a Peter, no es la expresión de la incomodidad porque le meten gol a Alianza o porque anota la ‘U’. Es como lamento de lo que le sucede a un arquero, la jugada”, argumentó el comunicador.
La aclaración apuntó directamente a Alejandro Duarte, el guardameta de Alianza Lima que protagonizó el error que derivó en el tanto definitivo. Según Pacheco, lo que muchos interpretaron como una muestra de parcialidad fue, en realidad, una reacción ante la situación que atravesó el portero blanquiazul en esa acción.
Mr. Peet apuntó contra cuatro jugadores de Alianza
Más allá de la controversia sobre su relato, Peter Arévalo no esquivó la autocrítica hacia el equipo al que narra. En su canal de YouTube, a través del programa Madrugol, el comunicador identificó a cuatro futbolistas del cuadro íntimo como responsables directos de los dos goles que terminaron costando la derrota.
“El primer gol de Universitario es una responsabilidad absolutamente nuestra. El defensor tiene que terminar la jugada cuando estás jugando mano a mano y sabés que tenés a dos nueves como Valera y Lapadula, que son mañosos, que te pueden cargar, te pueden incomodar. Garcés y Antoni fallan los dos por igual”, señaló sobre la primera conquista merengue.
Para el segundo tanto, Mr. Peet fue igual de directo y apuntó a Duarte y Gianfranco Chávez: “Un ‘blooper’ defensivo de Duarte y de Chávez. Desgraciadamente para los hinchas de Alianza, que no lo pueden entender, no lo pueden creer. Nunca me voy a imaginar que Duarte quede atrás de Chávez y Chávez lo habilite a Alzugaray. Una cosa insólita, absurda”.
Las palabras de quien narra los partidos del equipo blanquiazul contra sus propios jugadores cerraron un ciclo de declaraciones que, lejos de apaciguar el debate, dejaron al descubierto las tensiones internas que rodean la cobertura del fútbol peruano: entre las exigencias de los clubes, la presión sobre los comunicadores y las reacciones que desata cada resultado en el clásico más importante del país.










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