El defensor de la selección peruana Miguel Araujo describió un ambiente de trabajo renovado dentro del plantel nacional, con mejor aclimatación al clima, más días de preparación que en convocatorias anteriores y un grupo que combina experiencia y juventud, de cara al encuentro del sábado. En diálogo con Canal Bicolor+, el zaguero señaló que la convivencia prolongada ya permite hablar de algo más que un equipo: de una familia.
El clima dejó de ser el problema
Los primeros días de concentración no fueron sencillos. El calor golpeó fuerte al plantel y condicionó los entrenamientos. Sin embargo, Araujo confirmó que la situación cambió de manera notable en las últimas jornadas.
"Mucho mejor, por el tema también del clima, que no está tan sofocante como los días anteriores, que pegó duro, pero bien, estamos bien, gracias a Dios. Ya establecidos con el tema del clima, con el tema de los entrenos, más tranquilos ya", señaló el defensor a Canal Bicolor+.
Esa estabilidad física y anímica se tradujo en la calidad de los trabajos sobre el campo. Con el cuerpo adaptado al entorno, los futbolistas pudieron concentrarse en los aspectos tácticos con mayor foco. Para un equipo que lleva más de dos semanas junto —un margen poco frecuente en el calendario de selecciones—, ese tiempo extra resultó determinante.
La diferencia con convocatorias previas, según el propio Araujo, es sustancial. Antes, los tiempos eran tan ajustados que los jugadores llegaban cargados y partían sin haber podido trabajar a fondo.
"Tienes más de dos semanas, que por ahí puedes trabajar, puedes amoldar, puedes trabajar diferentes tipos de alineaciones y eso es mucho más lindo", afirmó.
Flexibilidad táctica como sello defensivo
Uno de los ejes de la preparación peruana es la versatilidad táctica. El cuerpo técnico no apuesta por un sistema único e inamovible, sino por la capacidad de adaptarse a lo que cada partido exija. Araujo lo explicó al referirse al trabajo en el sector defensivo: el equipo alterna entre línea de cuatro y línea de tres según el desarrollo del juego, y esa transición se entrena con sistematicidad en cada convocatoria.
"Algunas veces trabajamos con línea de cuatro y dependiendo de las circunstancias del juego, cómo nos ataquen o cómo nosotros atacamos, cambiamos. Ahí nos paramos con línea de tres, línea de cuatro o la parte de la volante con la línea, dos ofensivos o ya pasamos a línea de tres. Así que eso es bueno y lo estamos entrenando", detalló el zaguero.
Esta lectura coincide con lo que el propio cuerpo técnico comunicó públicamente. El entrenador y el mediocampista Jairo Concha ya habían adelantado que la selección no se ata a un único molde táctico, sino que busca respuestas distintas ante situaciones distintas. Araujo, desde la zaga, ratificó esa filosofía y subrayó que el tiempo extra de trabajo conjunto permite afianzar esos cambios sin que el equipo pierda cohesión ni automatismos.
Incorporar variantes tácticas requiere repetición, comunicación y confianza entre los futbolistas. Con apenas una semana de trabajo, eso resulta casi imposible; con más de dos, empieza a ser una realidad concreta.
Veteranos y jóvenes: la fórmula para construir una familia
Más allá de lo táctico, Araujo puso el foco en la construcción del vínculo grupal. El defensor describió momentos de charla colectiva tras los entrenamientos, donde el plantel repasó convocatorias pasadas, partidos disputados en Estados Unidos y anécdotas compartidas. Esos espacios informales, aseguró, terminan de soldar un grupo.
"Nos sentamos después del entrenamiento a recordar las convocatorias pasadas, algunos partidos. Hablábamos de la convivencia que uno tiene que tener, las risas que tiene que haber. Y es bueno porque comienzas a afianzar un equipo, que un equipo se hace una familia", sostuvo Araujo.
La mezcla generacional dentro del plantel es, para él, una fortaleza. Los futbolistas con mayor recorrido y los más jóvenes comparten entrenamientos, bromas y consejos, y esa convivencia cotidiana forja identidad colectiva. Araujo recordó que cuando llegó a la selección siendo adolescente, figuras más experimentadas lo orientaron. Hoy asume ese mismo rol con naturalidad.
"Cuando me tocó llegar, a los dieciocho o diecinueve años, tuve gente grande que me aconsejaba y me aconsejaba muy bien. Y eso también yo lo hago. Lo hago en mi club, casi siempre lo he hecho y lo hago acá, porque hay muchos jóvenes que tienen condiciones", afirmó el defensor, quien disputó varias ediciones de Copa América y fue parte del plantel en el Mundial Rusia 2018 con la camiseta peruana.
El mensaje que transmite a los más nuevos apunta, sobre todo, al trabajo cotidiano en sus clubes. Araujo percibe en ellos el mismo hambre que él sintió al debutar: las ganas de ganar, de consolidarse, de pertenecer. Y es ahí, dijo, donde la palabra de un veterano puede marcar la diferencia.
La selección peruana afrontará el sábado su primer partido de esta convocatoria. El rival, el estadio y el horario no fueron precisados en las declaraciones difundidas por Canal Bicolor+.









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